Para muchas personas los hijos son una enorme bendición, para otros una gran fuente de problemas; pero en ambos bandos los padres siempre aman a sus hijos y los protegen.

En la actualidad las parejas ya no acostumbran tener tantos hijos como era en épocas pasadas, donde el socialismo y el machismo reinaban, la mujer solo estaba en casa y los métodos anticonceptivos brillaban por la ausencia. En aquel entonces el mínimo de hijos que las personas tenían, eran seis.

Hoy en día las mujeres producen y el ritmo de vida que llevan las personas en general es muy acelerado y es por eso que a veces el tiempo falta y la idea de tener muchos hijos es muy molesta, arcaica y una atadura para sus padres.

Muchas parejas deciden tener uno o dos hijos, otras deciden no tener por motivos muy personales y hay quienes desean tener algunos hijos, pero no es muy común esta tendencia.

Dos hijos es el número estándar, ya que uno es muy poco según lo que dicen y tres es demasiado, por eso el número dos para muchos es ideal.

Sin embargo hay parejas que por circunstancias de la vida solo pueden o quieren tener un hijo y lo tienen, pero dicho niño llega a tener una manera de pensar diferente, por la ausencia de niños en el lugar donde se ha criado.

La creencia de las personas

Se tiene un sesgo negativo cuando se habla de hijos únicos, porque se piensa que aquellos se crían con características como el egoísmo, y la maldad y también se cree que son unos niños mal educados y demasiado consentidos.

Está satanizado el hecho de que los padres tengan hijos únicos, pues el resto de personas los llaman egoístas, por no darle la oportunidad a su hijo de que tenga hermanos y porque el niño se criará con esa negatividad que caracteriza al hijo único.

Características de un hijo único

Sin duda alguna la atención será depositada en su totalidad sobre este hijo, lo que puede conllevar a sobreprotecciones o padres demasiados permisivos.

Sin embargo estudios han revelado que aquellos hijos únicos no tienen ningún problema sicológico causado por ser ellos solos y más bien pueden desarrollar una alta autoestima, mayor sentido del liderazgo y de respeto por sus padres.

Cuando existen más hermanos, el primero podría tener una tendencia a revelarse ante las normas; pero también será propenso a cumplir sus metas en mayor medida que los segundos hijos.

En casos menos comunes los hijos únicos pueden llegar a ser más sensibles que los demás niños, lo que es interpretado como niño mimado y dicho niño también tendrá dificultades para manifestar su ira.

Una ventaja es que debido a la ausencia de más niños, el hijo único jugará solo sin aburrirse y en los medios sociales podrá adaptarse a estar con otros niños sin problema alguno y cuando son grandes agrupaciones, adoptarán el liderazgo una vez acoplados.

El hijo único no tiene presiones, ni necesita llamar la atención de sus padres, debido a que no tiene con quién competir.

A diferencia de lo que algunos piensan, los hijos únicos no necesariamente desarrollan el egoísmo ni la malcriadez, todo dependerá de su personalidad y la crianza que le den sus padres; ya que como cualquier otro niños, si tiene padres permisivos y de poco carácter, esto dará paso al abuso; caso contrario, la crianza será mejor.

Ayudarlo a desarrollarse bien

El hijo único no dispone de la compañía infantil en todo momento, por lo que debe ser tarea de los padres darle la atención que requiere.

  • Evitar cumplir todos sus caprichos (se convertiría en un majadero)
  • Olvidarse de la sobreprotección y darle lugar a que se desenvuelva solo
  • Darle confianza en lo que hace
  • No ceder ante los berrinches del niño
  • De vez en cuando sería bueno que interactúe con otros niños en parques o juegos
  • Estar en todos sus momentos, porque la compañía de sus padres es una parte importantísima en su desarrollo.
No es bueno especular acerca de las situaciones de la vida, pues cada caso es distinto.