Una de las pesadillas más tortuosas de una persona separada es la incertidumbre de si su aun esposo o esposa está viendo ya a otra persona durante el tiempo que se han otorgado para aclarar las cosas. Podría creerse que los hombres son más dados a caer en esto, pero las estadísticas demuestran que son las mujeres las que recurren con más frecuencia a esta solución.

Hay una razón fundamental para ello y es el hecho de que los hombres sean más físicos y las mujeres más románticas en cuanto a las infidelidades. Un hombre solo busca sexo por lo general cuando se siente solitario, mientras que una mujer busca que alguien la reconforte a un nivel más íntimo. Esta es la razón por la que durante una separación que aún no llega al divorcio, las mujeres sean más vulnerables a caer en la búsqueda de una aparente felicidad que las saque de la depresión.

Desde luego hay muchos factores que influyen en esto. Por ejemplo, cuál de las dos partes fue la que decidió separarse, el tiempo que convivieron juntos, la autoestima y la capacidad para enfrentar consecuencias de cada uno, entre otros.

Hay personas que han pasado por esto y años después de divorciados, aun son incapaces de superar su divorcio a un nivel emocional, no por el hecho de ver vistos destruidos sueños y anhelos, sino por el sentirse traicionados cuando aun querían conservar esperanzas de reconciliación o de intentar salvar el matrimonio. Estas personas nunca tendrán la capacidad de darse la oportunidad de ser felices mientras no sean capaces de sanar esas heridas.

Afrontar el fin sin miedo

Una tarea titánica sin duda. Pero no imposible. Para empezar, debe de recordar que nadie está libre de cometer equivocaciones. Usted no tiene la obligación como ser humano, de cargar con los errores de otros, incluso de aquellos a los que aun cree amar. Si su pareja decidió tomar ese camino estando aun casados, eso es cosa nada más de ella. El error es de ella y las consecuencias de esa conducta las afrontará ella. Usted debe de seguir adelante con lo que está en sus manos.

El dolor en una situación así es innegable. El sentimiento de traición es lo más terrible. Pero es bueno que recuerde que, para empezar, la pareja decidió separarse y darse un tiempo porque las cosas no marchaban bien. Cuando un matrimonio tiene problemas y los enfrenta, generalmente tiene grandes posibilidades de superarlos. Pero si no lo hace y ha decidido que lo mejor ha sido darse un tiempo, por más duro que le parezca, debe asumir que ambos están dejando en libertad al otro y que ya no está en sus manos tratar de influir en las decisiones personales como se intentaba hacer con las decisiones matrimoniales.

Ocúpese de usted misma

El gran emperador y pensador romano Marco Aurelio es recordado por una de sus máximas más simples, pero al mismo tiempo más profundas: “me ocupo de lo que está en mis manos, de lo que está en manos de mi enemigo, ¿para qué preocuparme?”. Esta es una manera contundente de plantear que las personas deben tomar cartas en el asunto con ellas mismas nada más. Deben de aprender a deslindar responsabilidades para no quebrarse la cabeza con pensamientos acerca de por qué el otro hizo lo que hizo. Lo hizo porque quiso, así de sencillo, y que usted se deprima o llore, no cambiará nada ese hecho.

Entonces debe ocuparse en usted. Si su pareja separada decidió estar con alguien más mientras usted estaba esperanzada, lejos de sumirse en el lodo, debe plantearse si realmente esa persona vale la pena un solo minuto más de su tiempo o de su espera. Debe hacer un ejercicio de reflexión y honestidad consigo misma y empezar a entender que casi con toda seguridad, su matrimonio llegó a su fin. Pero lejos de verlo como fracaso debe ver la realidad: que se abre la oportunidad para un nuevo comienzo. Porque el fracaso solo lo es cuando la persona se queda enraizada en el pasado.

No es nada fácil, es cierto. Va a pasar tiempo para que ese sentimiento de traición y resentimiento empiece a menguar, no se desespere, siga reflexionando acerca de lo que puede hacer usted para seguir adelante. No se quede encerrada en casa, practique un hobby, váyase de vacaciones, disfrute a sus amigos y familia. Haga lo que sea necesario para disfrutar su nueva vida. Resuelva su propia conducta ya que no puede cambiar la conducta de los demás. Ocúpese de usted.

Quiérase mucho, este es el punto más importante de todos. Todos los días al despertar dígase en voz alta lo maravillosa que es y las cosas buenas que tiene. Tal vez no lo crea ahora, pero habrá alguien que si va apreciarlo. Las conductas de los demás como una infidelidad, afectan hasta la desesperación cuando la persona pone por encima de sí misma y su bienestar a la otra parte. ¿Quién tiene el derecho de dictaminar su felicidad más que usted misma? No es justo que le conceda un derecho a otra persona que solo le debe pertenecer a usted.

Finalmente, hágase la gran pregunta: ¿para qué tener a su lado a un ser que se comporta de esa forma? Escríbala cada día en una hoja en blanco y respóndala con sinceridad. ¿Quién tiene más valor, el que decide tomar la responsabilidad de resolver su vida o el que sigue buscando en brazos de otro ser la solución a sus inconsistencias como persona?