Hablando del amor de una pareja, la definición en la obra "Vida y destino" de Vasili Grossman sobre “que el amor se parece al carbón: cuando está candente, quema; cuando está frío, ensucia", expresa un hecho indiscutible, pero es una verdad a medias.

En general cuando este sentimiento nace, transforma para mejor la vida de aquellos que lo comparten, sin embargo este estado de éxtasis no dura mucho. A veces unos cuantos meses, a veces unos cuantos años. Las razones son muchas y los especialistas no se cansan de explicarnos las razones.

Lo cierto es que de pronto, una mañana cualquiera, nos despertamos con una persona extraña a nuestro lado.

Para el que abandona la relación, la primera parte de la frase es acertada, pero no es el caso para la otra persona, quién al enterarse de la ruptura siente que ese carbón no sólo quema, sino que mata.

Opiniones

Desde la antigüedad ya se escribía sobre esto y lo podemos apreciar en la obra "El banquete" de Platón, donde este filósofo griego expresa que hay un tipo de hombre que "ama el cuerpo y no el alma" y que "su amor no puede tener duración, puesto que ama una cosa que no dura. Tan pronto como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuela a otra parte, sin acordarse de sus palabras ni de sus promesas".

Lo anterior fue escrito hace unos 2.300 años y nos parece que tal afirmación tiene actualmente tanta validez como en aquellos tiempos. Así que se puede concluir que la causa más común de divorcios y separaciones es que a la hora de elegir pareja, nos guiamos por la belleza y además adornamos a la persona elegida con características inexistentes que varios meses después descubrimos que no tiene.

Hay un dicho popular que tiene mucha relación con esto y es aquel que dice que cuando compramos un auto, vemos detenidamente la carrocería, pero no nos percatamos del motor.

Muchos escritores posteriores a Platón han analizado el tema y concluyen que mucho tienen que ver las diferencias biológicas y hereditarias existentes entre hombres y mujeres. Pero también hay sustanciales variaciones entre los mismos hombres y las mismas mujeres, por lo cual todos tenemos actitudes muy diversas que condicionan nuestra forma de actuar y de responder a los estímulos circundantes.

Nuestros más profundos miedos, nuestras creencias, nuestro desarrollo infantil, nuestras experiencias, e incluso nuestra formación profesional nos manipulan sin que nos demos cuenta.

afirmaba que "el amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte". Tolstoi en su "Ana Karenina" mostraba los estragos que este sentimiento mal dirigido podía causar, y Bécquer cantaba a esta desgracia con los siguientes versos: "pero fue lo peor de aquella historia/ que, al fin de la jornada,/ a ella tocaron lágrimas y risas,/ ¡y a mí sólo lágrimas!". Recordemos también a Denis de Rougémont cuando señalaba que "el amor feliz no tiene historia".

Stendhal

La novela, el teatro, el cine, la televisión, manejan las crisis de parejas porque es lo más atractivo para el que lo ve desde lejos. Por eso en su libro "El amor y occidente" agrega "malcasados, decepcionados, sublevados, exaltados o cínicos, infieles o engañados... hay pocos hombres que no se reconozcan en al menos una de estas categorías. Renuncias, compromisos, rupturas, neurastenias, confusiones irritantes y mezquinas de sueños, de obligaciones, de complacencias secretas: la mitad de las desgracias humanas se resumen en la palabra adulterio".

Consejos

La Licenciada en Psicología María Jesús Ávala Reyes ha escrito varios libros de ayuda, y en el titulado "Amar sin sufrir", sugiere, para quién sufre el abandono, lo siguiente:

  • Comprendamos que la vida no se termina cuando el amor se acaba.
  • Aprendamos que la felicidad está en nosotros, al igual que la capacidad de amar y el sentirnos amados.
  • Es necesario valorarnos a nosotros mismos para evitar estar a merced de las circunstancias y de los demás.
  • Sepamos refrenar nuestros pensamientos irracionales porque así será fácil controlarnos emocionalmente y disfrutar de las situaciones que la vida nos brinda.
  • En momentos de pesar, no tenemos que tomar decisiones importantes que afecten nuestra vida personal o profesional.
  • Cuando el cariño se ha terminado, debemos mimarnos, evadiendo cualquier recriminación y ahuyentando de nuestra mente cualquier suceso doloroso.
  • Valoremos el hecho de que desde hoy en adelante comienza una fase llena de posibilidades donde la experiencia y las enseñanzas acumuladas constituirán nuestros mejores baluartes. El pasado no fue mejor, es el presente el que puede ofrecernos nuevas y esperanzadoras emociones.