Cuando se habla de la globalización se está haciendo referencia a una serie de procesos sociales que se extienden por todo el mundo. Y aunque habitualmente se considera que se trata de un fenómeno reciente, esta es una idea equivocada, ya que, en realidad, fue a partir del siglo XV que se empezó a constatar que, a la vez que los poderes europeos expandían su dominio por el mundo, los dirigentes de dichos países empezaron a involucrarse en cuestiones de alcance internacional y a hacer que sus súbdito se implicaran en dichas cuestiones.

Una definición de globalización

El premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, definió la globalización como la "integración más estrecha de los países y los pueblos del mundo, producida por la enorme reducción de los costes de transporte y comunicación, y el desmantelamiento de las barreras artificiales a los flujos de bienes, servicios, capitales, conocimientos y (en menor grado) personas a través de las fronteras".

Con estas palabras, el autor destaca claramente la dimensión económica de la globalización.

La globalización en la economía

Sin embargo, la globalización de la economía es un proceso reciente. En los últimos años, se ha producido un crecimiento continuado del comercio internacional, de las inversiones extranjeras y de los movimientos financieros internacionales en general, haciendo que la globalización económica sea el marco de las relaciones internacionales.

Se puede decir, por tanto, que la globalización económica se ha visto impulsada por los siguientes fenómenos:

  • Una apertura de los mercados nacionales propiciada por el libre comercio.
  • Las fusiones de empresas que han dado lugar al surgimiento de las empresas multinacionales o transnacionales.
  • La privatización de empresas públicas, que hace que comiencen a buscar el aumento de sus beneficios.
  • La firma de Tratados de Libre Comercio.
Esto es así porque en nuestros días, el capital necesita todo el espacio mundial para reproducirse, lo que ha supuesto el aumento de las relaciones económicas internacionales y el incremento de la importancia de las empresas multinacionales. Todo esto ha dado lugar a una enorme interdependencia, unida a un aumento de la competencia internacional.

La globalización y la dependencia

Sin embargo, la interdependencia muchas veces es, en realidad, un fenómeno de dependencia, ya que un país del Primer Mundo puede intervenir en otro del Tercero que está incapacitado para intervenir en el primero de los países. Por eso, la globalización no es sólo la mundialización de la economía, sino también la interdependencia que de ella se deriva.

La globalización y sus implicaciones políticas

Por lo tanto, la globalización es el proceso por el que los poderes políticos ceden sin previo acuerdo el poder social a los poderes económicos y a estructuras de carácter transnacional, lo que supone libertad absoluta para los movimientos de capital, libertad relativa para los movimientos de mercancías y servicios, y limitaciones para el libre movimiento de personas. La globalización supone además la aceleración de la interdependencia de las economías nacionales, llevando a que los países pobres cada vez dependan más de la economía de los países ricos.

En definitiva, la globalización sería un proceso que supone la libertad absoluta para los movimientos centro-periferia, apoyados en un mercado de finanzas y especulaciones virtuales, limitaciones a los países de la periferia, y a las mercancías y servicios que pudieran ser más baratos que en el centro, y también limitaciones al movimiento de personas. El resultado es una aceleración de los intercambios, pero en una única dirección.

Movimientos contrarios a la globalización

El movimiento antiglobalización es un movimiento no gubernamental que considera que los bienes producidos por la globalización son menores que sus daños, motivo por el cual denuncia las prácticas neoliberales y neoimperialistas de ciertas empresas multinacionales, demandando un mejor reparto de la riqueza.

Puede ser considerado un movimiento social alternativo porque recoge el descontento de diversas capas de la población mundial con respecto a los derroteros por los que el capitalismo está llevando al mundo. Este movimiento tuvo su “presentación en sociedad” en 1999 en Seattle, y se moviliza contra un fenómeno económico que puede deteriorar la democracia, porque los gobernantes elegidos pueden verse limitados ante los tentáculos de las multinacionales.

Este movimiento protesta contra la disolución de la riqueza cultural frente al pensamiento único, contra el aumento de las desigualdades entre norte y sur, y contra el aumento de la pobreza. Además, piden la globalización de los avances que podrían beneficiar a todos los habitantes del mundo, como son los avances en sanidad, justicia, educación o derechos humanos.

Conclusiones

La globalización es, por tanto, un fenómeno de enorme importancia, y es necesario conocerla para poder entender hasta qué punto es determinante no sólo en la economía, sino también en la sociedad y la política internacionales.