La almendra, conocida como la reina de las rosas, es uno de los frutos secos que contienen propiedades antioxidantes dada la presencia de vitamina E. 50 gramos de almendras crudas al día cubren las necesidades diarias de la presente vitamina.

Asimismo, tiene un 10% de fibra soluble, ideal para facilitar el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento.

Está especialmente recomendada para pacientes cardíacos expone Penny Kris-Etherton, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania: "Las evidencias de los beneficios que tienen las almendras en la salud del corazón son claras".

El contenido en hierro es otra de las propiedades fundamentales. 50 gramos de almendras aportan una dosis de hierro parecida a las espinacas. El magnesio, manganeso, fósforo, potasio, zinc y calcio son otros de los minerales que aporta este fruto seco.

La almendra reduce el colesterol

El consumo de almendras reduce de manera significativa el colesterol LDL o colesterol perjudicial en personas con niveles altos y disminuye el riesgo de padecer algún tipo de afección coronaria, según un estudio financiado por la Comisión de la Almendra (California), y el gobierno canadiense.

Las conclusiones de dicho estudio insisten en que las almendras naturales o tostadas sin sal ni aceite deben formar parte de una dieta equilibrada rica en verduras, frutas, pescado y carne magra.

Cantidad diaria recomendada

Este fruto seco, por su alto contenido calórico, no es recomendable para aquellas personas que lleven a cabo dietas bajas en calorías.

Sin embargo los expertos recomiendan 25 gramos al día, aproximadamente 20 almendras, estando especialmente indicadas para niños por ser rica en calcio y proteínas, para vegetarianos por aportar proteínas y hierro y para individuos que presenten osteoporosis, déficit de peso, hipercolesterolemia intolerancia a la lactosa y diabetes.

Uso culinario de la almendra

Crudas o tostadas, fileteadas y ralladas, las almendras se utilizan en la elaboración de platillos dulces y salados. Así, es el ingrediente principal de postres tan preciados como el turrón, el mazapán y la tarta de Santiago.

Combinan con frutas frescas y verduras tales como berros, canónigos y espinacas. En ensaladas bastante bien con el queso tierno. Se consumen en rellenos de verduras y hortalizas, en aperitivos para acompañar un vino o una cerveza, y en horchatas.

La harina de almendra es un extraordinario espesante para dar consistencia a los caldos, estofados y salsas.

Cómo conservar la almendra

Este fruto seco rico en grasa se enrancia con facilidad. Por tanto hay que evitar que se humedezca. Para ello se conserva dentro de un recipiente cerrado en un lugar fresco y seco. Igualmente se guarda en la nevera para preservarlo durante más tiempo.

Aceite de almendras

Las almendras no solo están presentes en la cocina sino también en la cosmética. Ejemplo de ello es el aceite de almendras, empleada para la piel deshidratada o con escamas. Asimismo es ideal para el cabello ya que evita la aparición de caspa y descamaciones y le aporta brillo e hidratación.

Las almendras tomadas en el desayuno acompañadas de muesli, cereales o yogur son buenas sustitutas de la bollería.

Carentes de colesterol, satisfacen a los consumidores más minuciosos y fanáticos de la salud.