La historia de la Cruz Roja tiene un origen casi de novela, su creador el suizo (de ahí la semejanza de su bandera con la de Suiza) Henri Dunant acabó traumatizado tras su visita al horror del campo de batalla de Solferino. Desde entonces decidió dedicar su vida y parte de su fortuna en crear un organismo de atención a los heridos y prisioneros de guerra; motivación que luego derivó en el movimiento internacional de asistencia sanitaria y social que todos conocemos. Dunant fue el primer galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Ahora, su creación ha recibido el Premio a la Cooperación 2012 de la Fundación Príncipe de Asturias

Premio Príncipe de Asturias de Cooperación 2012

La Cruz y Media Luna Roja Internacional acaba de ser galardonada con el Premio Príncipe de Asturias por su tarea de Cooperación y Ayuda internacional en todos los ámbitos, pero especialmente en los lugares de conflicto armado o de inestabilidad política.

Al premio optaban además la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, la organización Transparencia Internacional, el Instituto de Potsdam para la Investigación de las Consecuencias del Cambio Climático, la oceanógrafa Sylvia A. Érale, también otro fundador de una Organización de Ayuda como el bangladesí Hazle Abed, fundador y presidente de BRAC, una de las ONG más valoradas del mundo; y, de manera conjunta, el Instituto Universitario Europeo y el Colegio de Europa.

Estatuilla de Miró y 50.000 euros

Este galardón está dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla de Joan Miró. Los miembros del jurado de la Fundación Príncipe de Asturias han tenido en cuenta para fallar el premio a favor de la Cruz Roja Internacional que esté considerada la mayor red humanitaria del mundo; siendo un claro precedente de las actuales ONG (Organizaciones No Gubernamentales con fines solidarios).

No es la primera vez que la Cruz Roja era aspirante a este galardón y al de la Concordia, siendo candidata en varias ocasiones. Este año el jurado ha destacado para decidirse sus constantes objetivos de prevenir y aliviar el sufrimiento humano, proteger la salud, y hacer respetar la vida y dignidad de todas las personas; sin importar credo, raza o condición social.

Su misión es casi “imposible” pero no ceja en sus cometidos “especialmente en tiempos de conflicto armado y en situaciones de crisis y necesidad”, como resalta el jurado de la Fundación del Príncipe de Asturias.

Presencia en casi todo el planeta

Su desarrollo fue tal que en apenas 150 años de existencia, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está presente en 186 países y cuenta con la colaboración de más de 100 millones de voluntarios. Su órgano de gobierno principal es el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), y sus brazos ejecutores son la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con las 187 Sociedades Nacionales.

Un Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional 2012 para la Cruz Roja Internacional bien merecido, cumpliendo las bases del galardón según el presidente del jurado, Gustavo Suárez Pertierra, por "sus principios fundamentales de humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad que han guiado todas sus actuaciones desde su creación en 1863".