Ashley Greene es el gran atractivo de La aparición. Si se considera que la bellísima Alice Cullen de la saga Crepúsculo (ver crítica) se pasea media película en ropa interior, bien podría afirmarse que el objetivo del film está cumplido. Chicos y chicas de la generación Cullen del cine de horror, ahí se estrena la nueva peli de terror sin sangre. Para aquellos que el cine de terror significa algo más (aunque minimizar la tradición de las chicas acaloradas sería negarle al género su propia tradición), el film de Todd Lincoln tendrá pocas respuestas: buen clima inicial, puertas que se abren y se cierran en cantidad y un final a todo efecto visual esperando por develarse. Con el interesante estreno de Posesión satánica (ver crítica) aún fresco, cada cual sabrá qué busca en el cine de horror y si La aparición lo conforma.

Sinopsis de La aparición, con Ashley Greene

Kelly (Ashley Greene) y Ben (Sebastian Stan) se mudan a uno de esos barrios imposibles de los EE.UU. Construido en medio del desierto y con pocos vecinos alrededor, el sitio es el lugar apropiado para un film de apariciones. Pero "nuestra casa es demasiado nueva como para estar embrujada", asegura Ben, en una frase que debe comprenderse como guiño a los fans del género. Entonces no, el sitio no es el indicado porque –todos lo sabemos– los espíritus precisan de historias pendientes para desarrollarse.

Lo que Ben le oculta a la pobre Kelly es que él sí ha estado involucrado en una de esas historias, historia que también sabe el espectador, gracias al desordenado sistema de saltos narrativos utilizado por el director Lincoln. Kelly, bella Kelly, estás adentro (de una película de terror… por el salame de tu novio).

Imágenes vistas pero efectivas en La aparición

La aparición combina en dosis equilibradas los recursos tradicionales del terror con la (a esta altura) insoportable cámara en mano y la grabada. Aunque la textura del video casero tenga cada vez menos impacto, Lincoln se hace de ella para subir las dosis de tensión. Por momentos el truco se revela noble y le funciona. En otros, la falta de guión se hace notoria.

Entre los sobresaltos que aún causa la geografía del cine (oscuridad y fortísimo sonido mediante), la historia se rinde a estos efectos, en lugar de seguir tejiendo el relato. Lo que resta es pasar los minutos hasta que llegue el gran final, que promete un recurso visual bien realizado (y también, bien visto).

Crítica de la película

Cada vez que un film de estas características llega a las salas se escuchan la frase tradicional: “uno le teme a lo desconocido”. Pero ya hace décadas que esta sentencia fue pronunciada por primera vez ¿Ese “terror a lo desconocido” es lo que buscan las nuevas generaciones que acuden al cine? Si esto ya no es así (para pesar de los fans más vejetes) y los chicos se conforman con la actriz en tanga pegando un alarido tras otro, la película de Lincoln cumplirá con dignidad su cometido. Y vaya paradoja que resulta esto. Porque más que “lo desconocido”, La aparición enseña todo lo contrario: imágenes recontravistas, como si ahora “lo conocido” fuera lo que genera pavor.