El manual siquiátrico más influyente de diagnóstico y estadística de trastornos mentales, conocido como DSM, ha generado polémica en su próxima quinta edición, porque al parecer detrás de las novedades hay intereses de las multinacionales farmacéuticas.

La llamada ‘biblia’ de la siquiatría está basado en el esquema de síntomas-diagnóstico-tratamiento teniendo en cuenta las neurociencias y el uso de psicotrópicos. No había sido modificada desde 1994, y según algunos especialistas la última edición del DSM pretende incluir trastornos antes habituales y normales como trastornos que deben ser tratados con drogas.

“Ahora la línea que separa una mente sana de una descompuesta es más delgada y cualquier conducta pasajera puede ser ahora una enfermedad”, explica Alex Beam, autor de un libro sobre el hospital siquiátrico McLean en Massachusetts.

Conductas habituales y más medicamentos

Muchas condiciones que estaban por ejemplo dentro del espectro normal de la conducta humana, como la decepción, la tristeza y la ira, son consideradas por el Manual como trastornos sicológicos y siquiátricos que necesitan de un especialista y medicamentos.

Dicen los críticos que una de las conductas adictivas propuestas como desórdenes serios en el Manual es el Síndrome de desregulación del temperamento con disforia, que viene a ser lo mismo que rabias y reacciones impulsivas, generalmente en niños y adolescentes.

“Si usted tiene una de esas rabias comunes, deberá llamarla por ese nombre impronunciable que asusta, y deberá corregirlo con un especialista y medicamentos”, dice Beam en su libro.

El Manual también incluye como enfermedad un trastorno que era considerado normal y pasajero, el llamado Trastorno neurocognitivo menor, una dolencia asociada con la pérdida normal de memoria, producto del envejecimiento o el duelo por la pérdida de un ser querido.

Más críticas al manual de trastornos mentales

La siquiatra Allen Frances, jefe del Psquiatría de la Universidad de Duke, quien participó en la redacción de la edición anterior, es uno de los más críticos del Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales. Publicó sus críticas en Psychiatric Times (www.psychiatrictimes.com ).

Frances explicó que la redacción del Manual tiene deficiencias e imprecisiones que pueden conducir a tratar millones de pacientes de manera equivocada. "Habría excesivos tratamientos masivos con medicaciones innecesarias, caras, y a menudo bastante dañinas", dice Frances.

También aclaró a los medios desde su página que hay tres riesgos principales con la nueva edición del DSM: el primero es con el uso de medicinas como los antisicóticos en personas que no las necesitan, que pueden ayudar a desarrollar enfermedades como la diabetes.

El segundo riesgo es que “los nuevos trastornos postulados conducirían a que muchas personas sanas sean estigmatizadas como enfermas mentales”, lo que además puede repercutir en más personas sanas que también se creerán enfermas.

El tercer riesgo es que varios de los trastornos incluidos van a servir de disculpa para que algunos cometan actos indebidos. Frances dice que se ha incluido el Trastorno hipersexual como una enfermedad, sólo porque una persona es promiscua y tiene pensamientos y comportamientos recurrentes sobre sexo.

En torno a este punto, el siquiatra Frances retoma las críticas y dice que “esto traería una gran comodidad a los infieles que desean ocultar la motivación de sus hazañas detrás de una excusa siquiátrica”.

Latinoamérica también se rige al pie de la letra desde los años 70 por el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, como texto guía y de formación académica para los nuevos siquiatras.

Sin embargo, especialistas argentinos en salud mental infantil difundieron una carta abierta al Ministerio de Salud sobre "una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos y terapéuticos" en la que critican el diagnóstico del DSM para el Síndrome de déficit de atención.

El DSM se defiende de las críticas

Los coautores del DSM explicaron a la prensa que muchos de los cambios introducidos en la nueva edición buscan determinar mejor los grupos de personas que actualmente están buscando un tratamiento pero que no lo obtienen porque no están incluidos en la anterior edición.

“Nuestra esperanza es que con mayor precisión al definir los trastornos el diagnóstico y la atención clínica a los pacientes seguramente mejorarán”, dice uno de los apartes del comunicado de la redacción del DSM.

Pero Frances cree que por esta política de apreciación, muchas personas saludables puedan ser sobrediagnosticadas y, algo peor aún, que el mismo individuo se crea irremediablemente un enfermo que necesita cura, cuando antes no era así.

Los críticos también alertan que los siquiatras están creando nuevos síndromes, al parecer presionados por intereses económicos de la industria farmacéutica.

Más denuncias al DSM

Un grupo de sicólogos de la Universidad de Massachusetts publicó en 2006 un estudio en la revista Psychotherapy and Pysochomatics y concluyó que el 56% de los 176 investigadores que redactaron la cuarta edición del DSM tenían algún lazo económico con las farmacéuticas.

La misma investigación reveló que, además de ampliar el espectro de enfermedades mentales, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría –APA-, por sus siglas en inglés, y la encargada de editar el Manual recibió 7,5 millones de dólares por anuncios de las farmacéuticas.

La quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales estará lista en 2013, y "alegarán que soy excesiva y prematuramente alarmista", dice Frances. "Pero siento que es mi responsabilidad dar claras alarmas".Frances aclaró que investigó lospuntos problemáticos del DSM que fueron los más obvios para ella. "El resto es de ustedes. Por favor, tómense el tiempo para revisar las opciones del DSM y envíen sus observaciones". Pueden encontrarlo en www.dsm5.org .