Sabina Spielrein llega al neuropsiquiátrico arrastrada por enfermeros. La delgada paciente repite con insistencia el mantra preferido de los chiflados, “no estoy loca, no estoy loca”, mientras apenas puede controlar su mandíbula y que sí, claro, no estás loca (pero qué parecida) y marche pa´l calabozo, perdón, habitación.

Pero el destino le tiene reservada una grata sorpresa a la bella paciente. A comienzos del Siglo XX, en vez de encerrarla de por vida, el Dr. Jung prueba en ella el nuevo método que experimenta por aquellos días: la “cura del habla”. Paciente que dice, doctor que oye, uno de los grandes adelantos de la humanidad.

Cronenberg de cara al psicoanálisis

David Cronenberg lleva su cine a los tiempos del psicoanálisis. Puesto a la difícil tarea de hacer del racconto histórico de la ciencia una película, posa su lente en la relación que el joven Jung mantuvo con una de sus pacientes más celebres y parece decir Aquí es, aquí es dónde puede hacerse una película. ¿O no? ¿Y es al revés, y es la fallida relación entre ambos la que despierta el interés del director?

Algo de esa duda parece trasladarse al resultado final. Un método peligroso, pasa de la reconstrucción histórica al despecho de la paciente rechazada, de la resistencia al deseo de Jung a su relación con su colega Freud y del debate científico acerca de la psiquis a la discusión entre paradigmas jungianos y freudianos. Cronenberg hace equilibrio entre los temas y, por su innegable oficio, redondea una puesta coherente, donde flota la molesta sensación de un armado episódico, de uno por vez, donde los planteos se suceden sin una fluidez natural.

Kneightley, Fassbender y Mortensen, en Un método pelígroso

Apoyado en las correctas actuaciones de Keira Kneightley y Michael Fassbender, correctas pero caricaturescas (y esa parece haber sido la premisa), Cronenberg se reserva el papel más pequeño pero más destacado, el de Freud, para un notable Viggo Mortensen, quien cuelga la camiseta azulgrana para regresar a lo que mejor hace, actuar, y darle al personaje histórico concepción actoral. Los tres actores se desenvuelven con estilo en una estética excesivamente pulcra, señorial, que hablando de sexo, hace extrañar otras películas del director, en las que, vaya paradoja, Cronenberg se revolcaba sin recato en el costado sensual que toda actividad humana tenía reprimida.

Un método pelígroso, entre varias temáticas

Y es que es posible que, aun correcta, bien narrada, interpretada y cuanto “ada” haga falta, Un método peligroso no haya resuelto bien la cuestión inicial: ¿hacer del psicoanálisis una película o a un triángulo amoroso cinematográfico darle el contexto psicoanalítico? Seguro que los entendidos disfrutarán más algunos detalles técnicos, pero el film se recuesta en la historia de los personajes, no es un manual científico; seguro que la película podrá ser apreciada por aquellos que no entienden nada de nada de psicología, pero es innegable que mucho de eso “hace” al film.

Un método pelígroso, crítica de la película

La nueva propuesta de Cronenberg resulta interesante y es aplaudible la audacia de lo escogido. El resultado final es un film indeciso, a mitad de camino, con cierto lenguaje erudito, menos perversa de lo que podría haber sido, una cinta cuya última palabra, como siempre, la tendrá el espectador.