Al modo de Ed Wood, pero en teatro. Souvenir homenajea a Florence Foster Jenkins, la peor soprano de la historia, o al menos eso reza la leyenda, esa etiqueta que le quedó a la pobre Florence y vaya uno a saber cuánto había de verdad en el calificativo. No importa. Cincuenta años después, la obra de Stephen Temperley vuelve a presentarse en la cartelera porteña. Y como en las oportunidades anteriores, el desafío de Souvenir, siempre interpretada por Karina K, es funcionar, ya no como homenaje o leyenda, sino como obra teatral, comedia es el género escogido, en sí. Las luces se apagan (¡destruyan sus celulares!). Souvenir está por empezar.

Souvenir, sinopsis de la obra de teatro con Karina K

Un hombre al piano (Pablo Rotemberg) realiza una virtuosa pieza y segundos después anuncia que va a contar la historia de su relación con Florence (Karina K). Se llama Cosme McMoon y trabajó durante décadas con una mujer que amaba la música lírica, despreciaba la popular, aseguraba tener “oído absoluto”, no lograba meter una nota y, lo más curioso de todo, creía cantar bien. Entre el hombre recordando al piano y las puestas en escena de esos recuerdos, una biopic teatral hilarante se recompone paso a paso, ensayo a ensayo, concierto a concierto, sin que haga falta una sola persona más sobre el escenario. Magia del teatro, dramaturgia de Temperley, dirección acertada de Ricky Pashkus. Pero por sobre todas las cosas, esa adorable y graciosísima personificación de Karina K.

Encantadora composición de Karina K

La gran cantante que es Karina K saca a relucir su costado más extrovertido y actoral. Desenvuelta y segura en un personaje que ya conoce de memoria, K consigue dotar de una naturaleza extraordinaria a su personaje, sin recurrir a exageraciones ni gestos forzados, ecuación que a los ojos del espectador se traduce en una Florence adorable y querible. El hombre al piano, con el candor de la amable voz de Rotemberg agrega ternura al espectáculo.

Souvenir, una obra de teatro que bordea el musical sin ser nunca uno

En plan de resaltar características de la obra, es importante destacar algunos gags relacionados a un lenguaje musical mínimamente complejo, detalle que no deja afuera a nadie, pero que sirve como código entre nos para aquellos que cuenten con cierta competencia musical.

Segunda temporada de Souvenir en el teatro Regina Tsu

La tercera temporada de Souvenir (tras una estreno en el propio Regina Tsu y una reposición en Timbre 4) regresa al teatro que la vio poner sus pies en Buenos Aires. Ambientada en una estática pero elegante escenografía y arropada por Renata Schussheim con un vestuario oportuno (que empieza sobrio y luego coquetéa con el kitsch clásico) la nueva puesta finalmente desecha las iniciales intenciones de Pashkus de jugar con el ámbito teatral, en un homenaje también al teatro construido por las décadas que las que se ambienta la obra.

Esta tercera temporada de Souvenir no presenta grandes novedades; quizá resulte repetitiva para aquellos que ya vieron alguna de sus puestas, pero es la inmejorable oportunidad para conocerla sin artilugios formales; obra despojada que va al nervio: actores, libro y públicos conectados.

Souvenir, crítica teatral

Souvenir resulta así un excelente plan para final del día. Ambientada en unos ambiguos 20s, superada en el tiempo toda fantasía burlesque, la puesta es un plato azucarado, sí, que nadie reclame drama y conmoción, pero es un plato endulzado a gusto por la propia Florence/Karina K (a esta altura ya es imposible distinguirlas): azúcar señorial, exquisitamente snob, clásica, ¡¿art deco?!. Es decir, una auténtica invitación inglesa (Broadwayence, en este caso) a tomar el té y disfrutar un rato. Esa es la palabra: disfrutar.

(Funciones: Viernes y Sábados 21 hs. Domingos 19 hs. Entradas desde $90.00. TEATRO REGINA / TSU Santa Fe 1235. CABA)