El cine de falso documental se apropió del género de terror. La cámara en mano –dicen– tiene la capacidad de reemplazar a una buena historia. No importa aquello que cuentas sino cómo lo cuentas. Bien, para quienes piensan que el relato todavía puede asustar más que los efectos visuales (es más, para los que pensamos que los efectos visuales no asustan nada y el horror lo produce siempre, por poco que sea, la historia) una buena película de sustos llega a las salas grandes: casi en simultaneo con el estreno de La aparición (ver crítica), Posesión satánica, con ese nombre que suena a peli berreta, le pondrá los pelos de punta a más de uno.

Posesión satánica, basada en una historia real

Grata sorpresa de esas que continúa ofreciendo el cine, el film de Ole Bornedal recurre a una vieja leyenda y testimonios modernos para acceder al horror. Sabrá cada espectador darles la veracidad correspondiente a los textos sobre los que se sostiene esta película basada en una historia real. Pero más allá de lo anecdótico, Bornedal consigue hacer del mito judío de la caja Dibbuk un cuento apasionante, cuando la historia comienza a revelarse.

Sinopsis de la película, estreno en 2012

La pequeña Em (Natasha Calis) encuentra en una antigua caja comprada en una venta de garage el refugio para protegerse de aquello que el divorcio de sus padres (Jeffrey Dean Morgan -Invasión a la privacidad- y Kyra Sedgwick) puede causar en una niña de su edad. Sin aperturas visibles, la niña consigue abrir la extraña caja. Desde entonces, su comportamiento comienza a tornarse agresivo. Decidido a recuperar a su hija, su padre comenzará a dudar de la nueva “compañía”, la mujer que, dice Em, le habla desde la caja.

Es inconveniente contar mucho más sobre Posesión satánica. Tras el familiar pero intenso comienzo, el director escoge una estructura más cercana al thriller que al terror liso y llano. El padre de Em comenzará una investigación sobre la caja de la niña, una investigación contra-reloj, porque la chiquita empeora día a día.

Crítica de la película Posesión satánica

El film cuenta con Sam Raimi en la producción. Con una narración clásica y la sana inquietud para encontrar nuevas escenas que aportar al género “nenita poseída”, Bornedal logra esquivar los sitios comunes y vistos una y mil veces desde El exorcista. En Posesión satánica no hay (¡gracias! ¡muchas gracias!) nenas-giracabezas ni nenas-ruedaporlostechos. Eso no impide al film entregar excelentes tomas y una apurada certeza: así como La noche del demonio (ver crítica) fue la mejor película de terror del 2011, Posesión quiere quedarse con el premio en este avanzado 2012.