Hollywood tiene una nueva película que merodea en torno a un deporte: ¿béisbol, el preferido? ¿hockey? ¿fútbol americano? Nada de eso. Vaya sorpresa, el deporte en cuestión es el fútbol, a secas, el que llaman fulbo o fubol por estas lejanas pampas. Inserta dentro del género de comedia romántica, Jugando por amor no puede menos que llamar la atención. La pregunta inmediata es: ¿cómo traducirán el lenguaje del fútbol al cine estos tipos?

Jugando por amor: una película en torno al fútbol

Hay que entender lo siguiente para comprender el film: Jugando por amor no refleja un único e universal fútbol. Jugando por amor refleja cómo ve el fútbol la cultura estadounidense de clases aposentadas (visión que difiere diametralmente de las vivencias del deporte más popular en Latinoamérica). Y allí, en la Norteamérica de adentro, el fútbol se vive como un juego más de colleges y universidades. En este contexto el director Gabriele Muccino (italiano, proveniente de un país donde el fútbol se vive de una tercera manera) traza el bosquejo de una comedia romántica tradicional. Contexto que es sólo contexto, comedia que sólo comedia, Muccino se queda a mitad de camino de todo.

Sinopsis de la película

Gerard Butler (300; Postdata: te amo) interpreta a George, un exjugador de fútbol europeo que supo tocar el cielo deportivo y ahora se ha quedado sin nada. Años después de compartir canchas con los mejores, el carilindo viaja a EE.UU. para estar cerca de su exesposa (Jessica Biel), madre de su hijo.

Mientras vive al día, sin dinero siquiera para pagar la renta, el exjugador tomará las riendas del equipo infantil de futbol donde juega su hijo. Allí conocerá varias personas, incluidas amas de casa, esposas y mujeres despechadas con los dientes afilados.

Muccino dirige otro film en Hollywood

La propuesta de Muccino parece interesante; al fin y al cabo no se ven todos los días comedias norteamericanas en torno al fútbol. La apuesta suena aun más jugosa si se recuerda el pasado del director: El último beso (aquella comedia italiana que resulto un boom mundial) y En busca de la felicidad (la película de Muccino ya radicado en EE.UU., con un Will Smith destinado a ir corriendo a todos lados; desafortunado en el trabajo pero afortunado en la elección del desodorante, el hombre).

Crítica de Jugando por amor

Con acento futbolero, el cine argentino-español supo sortear con mayor naturalidad la trampa de la comedia romántica en torno a la pelota en la lograda Fuera de juego (ver crítica).

Pero en lenguaje estadounidense, Muccino jamás consigue llegar al nervio del espectador. Con un guión que reparte atención entre una multiplicidad de personajes (Uma Thurman, Catherine Zeta-Jones, Judy Greer, Dennis Quaid), la película nunca alcanza niveles de conmoción o identificación, ni siquiera de una mínima emoción. Presentado el contexto futbolero, la película se encarrila por las sendas de la estructura narrativa tradicional sin encontrar aspectos que la hagan sobresalir. Ni en las temáticas de pareja ni en la relación padre-hijo puede Muccino encontrar algo original para decir. Poco a poco, su film, que puede resultar ameno para atravesar, se viste con las ropas de dudoso gusto del “una película más”.