Misión secreta contiene una trampa. Aquellos que hayan visto el trailer pensarán que éste cuenta demasiado, que se ha arruinado el suspenso, que un film de suspenso sin suspenso no tiene sentido. Y no. Porque Misión secreta, al fin de cuentas, no es un film de intrigas sino un thriller, uno hecho y derecho, donde las vueltas nunca terminan y el espectador es motivado a tejer conjeturas que, escena siguiente, debe desechar. Quedan advertidos quienes gusten de esta clase de film: no pueden faltar a la cita.

Misión secreta, sinopsis de la película

Han pasado veinte años desde el final de la Guerra Fría cuando un recién recibido agente del FBI descubre que unos asesinatos recientes han sido cometido por Cassius, doble agente ruso de nombre clave, supuestamente asesinado décadas atrás.

La CIA convoca al joven agente (Topher Grace) para trabajar con Paul Shepherdson (Richard Gere), el (fallido) asesino del tal Cassius, quien tarda en aceptar que ha fracasado en su misión. Varias sorpresas esperan a ambos, a medida que se acerquen a la verdad.

Michael Brandt dirige a Richard Gere

Conviene no adelantar más del film, aún a expensas de la sinopsis oficial y el trailer. Es preferible resaltar el trabajo del director Michael Brandt, guionista de Se busca y El tren de las 3:10 a Yuma. Brandt desecha correrías efectistas y las reemplaza por narración. Misión secreta se convierte en un film de anclaje temporal donde las distancias entre 1989 y 2011 son utilizadas a favor de los personajes, casi a modo de las últimas películas de espíritu retro de Stallone, pero en clave seria.

Y el gran acierto de Brandt es no caer en la trampa habitual: si lo cómico traducido al lenguaje adusto a veces termina en ridículo, aquí la historia se hace thriller correcto, quizá porque los personajes adultos no son sometidos a pavadas y destrezas físicas imposibles y es la intención desde la dirección jugar todo el tiempo con las diferencias de edad y época.

Misión secreta, crítica de la película

Sin líneas narrativas secundarias, con varios clichés que no molestan, Misión secreta es un film correcto, sin más ambiciones que las de entretener (al menos durante la Guerra Fría estos filmes eran propaganda política y ahora ni eso). Pero en honor a la palabra “entretener”, la película de Brandt vaya que lo logra; su film es un trabajo bien hecho, con el guión y sus vueltas de tuerca bien adelante, los rubros técnicos y narrativos resueltos con profesionalismo y, de base estructural, correctas actuaciones, que no brillan pero ayudan a la historia sin desentonar. Típico producto hollywoodense; lo tomás o lo dejás. Aquellos que escojan ocupar la butaca en el cine, saldrán más que complacidos.