Entre tantas otras, y a grandes rasgos, los ídolos modernos tienen dos principales dimensiones: la artística, el hecho estético por el que los conocemos; y la cholula, por llamarla de algún modo, la atracción que ejercen sobre nosotros sus figuras. Mi semana con Marilyn, la película de Simon Curtis, abraza la figura de la diva más diva de la historia en las dos dimensiones, la rodea de conceptos tan opuestos como intimidad y estrellato, y termina redondeando un film casi perfecto.

Mi semana con Marilyn, una película sin fallas

Pero atención que “casi perfecto” no implica necesariamente la gran película, el evento inolvidable, la cinta que llevaremos en la sangre hasta el último de nuestros días. Nada de eso. Mi semana con Marilyn es un film pequeño, filmado casi artesanalmente, cuya mayor pretensión es despedir al espectador con una sonrisa, y recibir de este otra igual ¿parece poco? Pues no lo es.

Porque si de filmes pequeños trata la cosa, es posible que el mismísimo rodaje de Mi semana con Marilyn halla sido similar a la historia que la película cuenta. Como dijo el loco Jack: vamos por partes (concedido: chiste viejo).

Sinopsis de la película

Marilyn Monroe llega a un pueblo alejado en el campo de Inglaterra para el rodaje de El Príncipe y la corista, la película que la diva protagonizó junto a Laurence Olivier en la década del cincuenta.

Tras el revuelo inicial que provoca la llegada de tal figura a un sitio alejado de las luces y los flashes (que de pronto se vio arreciado de luces y flashes), el momento de filmar llega. Pero antes de que las cámaras se enciendan, Marilyn no es la sex-symbol que todos conocemos… y a la vez lo es. Es decir: es una encantadora pero vulnerable mujer de escasos recursos actorales que compra a través de su belleza y su candidez. La filmación será compleja. Pero la presencia de un asistente será impensado sostén para la vulnerable estrella de Hollywood.

Un estreno con buenos actores

La película está contada desde la óptica de ese asistente, protagonizado por Eddie Redmayne. Será él quien cargue con aquello que los ídolos del mundo moderno ejercen sobre nosotros (¿o aquello que nosotros depositamos en ellos?). Y entre los papeles principales se halla el siempre rendidor Kenneth Branagh. Con un papel muy pequeño (pero muy importante), también se destaca Emma Hermione Watson.

Michelle Williams se luce en Mi semana con Marilyn

Y qué decir de Michelle Williams (la genial actriz de Blue Valentine) en las polleras de Marilyn, del amor incondicional de sus fans a los frascos de pastillas. Sin embargo, ningún actor brilla sobre otros. Porque ya fue dicho, Mi semana con Marilyn es un film humilde, cálido, donde el trabajo en equipo llega al resultado final: película perfecta. No exageren, tampoco es para tanto. Una película perfecta. Cada tanto sucede.