Se estrena en Argentina una de las películas peor tituladas en ese interminable juego de cambiar los nombres originales de la cintas. Y si es necesario resaltar el detalle del cambio de título no es por capricho del cronista, sino porque el título escogido tiene que ver con el film, es decir, con aquello que vamos a ver: Diario de un seductor es justamente lo contrario, Diarios de un antihéroe total, esos típicos personajes que tanto disfruta hacer Johnny Depp. Diario de ron es el título original, tanto de la novela original como de la película, y debe entenderse: Diarios de un perdedor. Se entiende: Johnny Depp y Junter Thompson creen que en los perdedores del sistema es donde queda algo noble.

Sinopsis de Diario de un seductor

Paul Kemp (Johnny Depp) llega a Puerto Rico. Es escritor y periodista (en los tiempos que el periodismo no se estudiaba sino que se ejercía) y en su llegada al paraíso hotelero descubre enormes desigualdades sociales, riqueza, pobreza extrema y, por cierto, mucho ron.

Al tiempo que comienza a relacionarse con decadentes colegas que viven ahogados en alcohol, Kemp es tentado por Sanderson (Aaron Eckhart), un experiodista devenido hombre de negocios, para utilizar su capacidad de escritor para “ayudar” a un multimillonario negociado inmobiliario.

Cuando Johnny Depp conoce a Amber Heard

En el medio de tanto embrollo, Kemp conoce a: Chenaut (una bellísima Amber Heard), la novia de Sanderson; alucinógenos fortísimos (otra que drogas duras); magnates yanquis (cuya riqueza no puede ser cierta); cárceles para nativos (donde las penas salen en segundos) y el gusto de los portorriqueños por las riñas de gallos.

Las desigualdades sociales, tema de Diario de un seductor

Es posible que Diario de ron, perdón, Diario de un seductor peque de demasiada fascinación por la estética decadente. Las anécdotas de borracheras, las correrías y las clásicas morisquetas de Depp ganan excesivo espacio en la cinta y extienden los tiempos en demasía, demorando mucho la llegada de un conflicto puntual (la encrucijada ¿moral? que enfrenta Kemp al aceptar o no el ofrecimiento de ofrecer de propagandista de los magnates). Pero algo eleva la película por encima del mapa de cine hollywoodense: ese reconocimiento intelectual a Hunter Thompson, que vio antes que nadie que la prensa, el uso de la libre expresión, podía ser cooptada por intereses espurios y, básicamente, económicos. En su lectura social (porque el film es eso, aunque lo disimule), Diario de seductor es clara al identificar a los “bastardos”, al menos los de su mundillo, esos que hacen de cada nuevo día de la gente un auténtico infierno.

Diario de un seductor, clásica película de Johnny Depp

Diario de un seductor es una típica película del Johnny Depp más rebelde, el de Blow, profesión de riesgo, el de Pánico y locura en Las Vegas. Nada de seducción, nada de elegancia (esa que sugiere el poster oficial). Nada de eso. Aquí hay historias de luchadores, historias de resignados, historia de drogotas. Una historia que, al momento de disfrutarse o no, dependerá mucho de la actitud de vida e ideología de cada espectador. Aquellos que prefieran una visión compleja de la realidad perdonarán los errores de dirección (a cargo de Bruce Robinson). Aquellos que entiendan el cine como una actividad ejemplificadora, se horrorizarán por la apología a la droga y otras perversiones más. Perversiones de cine. Que nos sigue pervirtiendo. Y gracias al cielo que es así.