Tras la salida del vocalista ZP Theart (que estuvo en la banda desde su formación en 1999) en marzo del 2010, Dragonforce eligió como su reemplazante a Marc Hudson, un desconocido cantante que desde chico participó en pequeñas bandas del underground del Reino Unido pero que hasta ahora nunca había estado en un grupo reconocido.

De esta manera, Dragonforce llega a su quinto disco de estudio, que, más allá del cambio en la voz, se mantiene en la línea de lo que el grupo ha entregado a lo largo de su discografía.

Nada cambió en el campamento de Dragonforce

El nuevo álbum de Dragonforce tiene todo lo que podíamos esperar antes de escucharlo. A estas alturas creo que Herman Li ya tiene una especie de adicción con su guitarra. No es posible que el talentoso violero nacido en Hong Kong no se de cuenta que sus interminables solos ejecutados a la velocidad de la luz ya no sorprenden como antes después de cinco discos ni tienen el mismo buen gusto que otrora.

Y menciono esto desde el vamos porque, ya desde los comienzos de la banda, los solos de guitarra fueron la marca registrada de los británicos, permitiéndoles alcanzar el reconocimiento (con aquella "Through the Fire and Flames" que terminó en el Guitar Hero como pico de popularidad) pero encerrándolos hoy en un estrecho abanico de repetitivas canciones a toda velocidad que piden a gritos un rebaje y un mayor trabajo compositivo.

Así comienza entonces The Power Within con "Holding On", en donde todos los vicios del grupo aparecen rápidamente: solos tan rápidos como protagónicos y una base de batería acelerada que se repetirá prácticamente sin variantes hasta el hartazgo durante todas las canciones. Hudson hace su presentación con un estribillo medianamente atractivo que sumado al excepcionalmente atinado trabajo de las violas redondean un interesante primer track.

Pero a partir de allí, la repetición se hace constante y la formula es siempre la misma con apenas pequeñas adiciones, como en "Fallen World", que entrega unos arreglos más trabajados en el puente y un interludio instrumental con un (breve) riff más lento y pesado que resulta todo un alivio entre tanta frenética velocidad.

Lo mismo sucede con "Give Me the Night" y esas guitarras gordas y machacosas en el medley sumadas a una atractiva intervención del teclado de Vadim Pruzhanov.

De todos modos, también encontramos un par de canciones más lentas, como "Cry Thunder", que tiene un solo más terrenal y un estribillo épico pero que no atrapa. Otro ejemplo es "Seasons", con otro agradable comienzo calmo (para los parámetros de Dragonforce), una sección instrumental también a menos revoluciones con un punteo de bajo incluido y algunos de los poco coros que escuchamos en toda la placa.

Pero en "Heart of the Storm" vuelven las bases aceleradas, el estribillo cuadrado (un elemento que en realidad nunca se había ido) y los solos ultrasónicos que podrán demostrar mucho virtuosismo pero que a la canción le suman poco y nada. Apenas se pueden rescatar unas lindas melodías de teclado, un instrumento de poca relevancia en términos generales y que podría sumarle bastante más a la banda.

En "Die by the Sword", Li opta por notas más lentas y sostenidas, con lo cual termina componiendo un solo mucho más ameno. Por lo demás, se trata de un track de lo más anodino.

"Last Man Stands" nos engaña con un arranque en el que escuchamos a Hudson acompañado sólo por una batería bien suave y un colchón de teclado. Pero la calma dura tan solo unos segundos y junto con la distorsión también vuelve el mismo machaque de base que suena en cada tema, el aporreo de los parches, el solo a mil por hora y la sensación de que estamos escuchando una versión distinta de la misma canción hace rato.

Quizás al fanático acérrimo de la banda esto no le importe. Quizás busque precisamente eso, velocidad, vértigo y nuevas performances inhumanas de Li con su viola. Pero incluso en ese caso es innegable que la inspiración compositiva de la banda ha mermado y el atractivo de estas canciones es muy inferior al que tenían las que componían Sonic Firestorm o Inhuman Rampage.

Otro de los puntos bajos de The Power Within son los estribillos. Si bien nunca fueron el fuerte más notorio de Dragonforce, en los dos discos mencionados había muchos coreables e incluso un par memorables. Y una banda de Power Metal, sin buenos estribos, difícilmente puede redondear un álbum realmente interesante. Y esto no es responsabilidad sólo del nuevo cantante, que tiene un registro cercano al de ZP Theart pero menos matices. Hudson cumple y punto, no sobresale nunca, pero el trabajo en la composición de las líneas vocales involucra a toda la banda, y allí claramente faltó inspiración.

"Wings of Liberty" es el tema más variado del disco y termina siendo uno de los mejorcitos. Comienza con la voz de Hudson acompañada únicamente por un piano. Después de la reglamentaria acelerada con esa base de batería que ya fastidia de tan repetitiva, Pruzhanov mete un lindo y épico arreglo con su teclado antes del estribillo, bastante más atractivo en esta oportunidad y con un break down en el medio. El solo en este caso lo abren el piano y el bajo, tras lo cual se suma la que debe ser la guitarra más lenta en toda la discografía de la banda, en una interpretación mucho más destacada y que demuestra que velocidad y buen gusto pueden ir por carriles opuestos.

La última canción de la edición estándar del disco es una versión acústica de "Seasons", lo más cercano a una balada a falta de una, y termina siendo una bocanada de aire fresco en medio de tanto vértigo. Por otro lado, la falta de distorsión deja en evidencia lo corriente del nuevo vocalista, que incuso parece llegar algo forzado a los agudos.

Tanto la edición en vinilo como la digital tienen tres bonus tracks. El primero es una versión en vivo (en estudio, no en un show, lo cual le quita todo el sentido) de "Cry Thunder" que suena prácticamente igual y no suma casi nada. Curiosamente, la banda elige uno de los temas más lentos de la placa. Recordemos que últimamente han recibó varias críticas por sus presentaciones en vivo, en donde no logran reproducir con exactitud las versiones de estudio de sus canciones.

El siguiente bonus es una versión alternativa de "Heart of the Storm", con más coros, algunas diferencias en el estribillo y poco más.

Por último, "Avant La Tempête" es una pequeña pieza instrumental de dos minutos en la que un repetitivo punteo acústico acompaña a otra viola que desgrana lentamente una sencilla pero bonita melodía. Sólo sobre el final se suma el bajo. El contraste entre la simpleza de este tema y el vértigo de todos los demás es notorio.

Una última observación pero no menos importante. La duración de las canciones es claramente inferior en The Power Within que en las placas anteriores. Sólo un track sobrepasa los sies minutos, mientras que en el anterior Ultra Beatdown esto sucedía en siete de los ocho temas.

Una de las razones es, paradójicamente, la reducción de los solos, que aún así siguen siendo redundantes.

Como balance final, Dragonforce termina editando un disco demasiado predecible y repetitivo. La banda está estancada en la misma fórmula y si a eso se le suma la falta de inspiración, el resultado termina siendo mediocre. Para el futuro, creo que es necesario buscar más variantes y abandonar de una vez por todas lo que ya parece una obligación: ser cada vez más rápidos.

Lista de temas

  • 01-"Holding On": 4:56.
  • 02-"Fallen World": 4:09.
  • 03-"Cry Thunder": 5:17.
  • 04-"Give Me the Night": 4:29.
  • 05-"Wings of Liberty": 7:22.
  • 06-"Seasons": 5:05.
  • 07-"Heart of the Storm": 4:44.
  • 08-"Die by the Sword": 4:39.
  • 09-"Last Man Stands": 5:12.
  • 10-"Seasons" (Version acústica): 4:26.
Bonus tracks de la edición digital y vinilo:

  • 11-"Cry Thunder" (Ensayo en vivo): 5:13.
  • 12-"Heart of the Storm" (Versión alternativa): 4:41.
  • 13-"Avant La Tempête" (Instrumental): 2:01.