Se acaba de estrenar en Argentina la nueva versión de "El retrato de Dorian Gray" dirigida por Oliver Parker. Este nuevo film basado en la novela homónima de Oscar Wilde, es muy desparejo, teniendo algunos aciertos aislados y varias falencias, aunque es importante reconocer que la complejidad filósofica del texto es dificil de plasmar en el cine.

Sinopsis argumental

En esta versión de "El retrato de Dorian Gray" se nos cuenta la historia del joven Gray quien regresa a Londres tras la muerte de su abuelo, a vivir en la casa que ha heredado, junto con una gran fortuna. Es un jovencito tímido, torpe, inhibido que no sabe moverse en sociedad y no tiene "mundo". Es bueno, inocente y puro, hasta que conoce a Lord Henry, otro aristocráta cínico y nihilista que lo inicia en un mundo inmoral y hedonista sin límites.

Pero como suele ocurrir, el alumno supera al maestro y el afan de querer experimentar sensaciones nuevas llevará a Dorian a una decadencia sin retorno. Cuando llegó a Londres, el pintor Basile hizo un retrato que parece haber captado el alma del joven. La obra es exhibida y ponderada, hasta que Dorian advierte que por cada acto cruel que comete, ésta comienza a manifestar grados de deterioro y decide guardarla en un desván, retirándola de la vista de todos, siendo sólo accesible a él.

Aciertos de la nueva versión fílmica de "El retrato de Dorian Gray"

Esta nueva película de "El retrato..." tiene entre sus aciertos, una correcta reconstrucción de vestuario y arquitectura de la Londres victoriana. También la elección de los actores que encarnan a Lord Hery (Colin Firth) y Basile, es atinada. Firth da gran verosimilitud al cínico Henry, aunque es más dramático y hacia el final vira a un perfil más conservador y moral que no tiene el personaje literario, más frívolo y divertido.

Lo mismo ocurre con el pintor Basile, las escenas donde pinta el lienzo de Dorian y se insinúa la atracción sexual que siente por él, también están logradas y con buena sutileza. Así es también en la escena cuando el artista parece haber captado el alma del retratado; miradas, gestos y silencios, logran trasladar el espíritu de la novela.

Otra cuestión bien trabajada es la dualidad de Dorian, resumida en la escena donde mientras toma el té con otras aristócratas en mundo de lujo, belleza y educación, se alternan imágenes de sus prácticas perversas como consumo de drogas, orgías y violencia.

Fallas de la nueva versión fílmica de "El retrato de Dorian Gray"

El problema principal de film es un guión que no llega al grado de profundidad filosófica de la novela. La idea del "Narciso moderno" que es Dorian o la relación directa con los tópicos griegos de belleza-bondad, pasan totalmente desapercibidos. De este modo, los excesos de Dorian quedan exclusivamente, y excesivamente, asociados al aspecto sexual. Toda su perversión pasará mayormente por seducir jovencitas, madres de jovencitas, experiencias homosexuales, de tríos, de orgías, de sadomasoquismo y en menor medida, por la droga, la violencia y el crimen.

Por otro lado la elección del protagonista Ben Barnes no ha sido del todo feliz, es una tanto insulso y le falta fuerza, su construcción de la transición de inocente a corrompido es un tanto tosca y su belleza no está alineada con los modelos apolíneos griegos que marca la novela.

Otro aspecto fundamental que el film pierde es la ácida y sarcática crítica social a la hipocresia de la Londres victoriana, a la doble moral de la alta aristrocracia inglesa. Y en este sentido se pierde el gran humor de Wilde con sus frases lapidarias y cínicas. El filme se pretende más serio, más dramático y más circunspecto y pierde la risa y la frescura.

Otro desacierto son las variaciones libres del final, transformado en un melodrama en el cual la historia se desmadra sin retorno. La cuestión del retrato pasa a segundo plano y los efectos especiales sobre éste, son muy mediocres.

Conclusión

Aquel que haya leído la novela, que no espere encontrarla en este filme, aunque como sabemos, cine y literatura son dos lenguajes autónomos que no tienen por qué coincidir, ni ser subsidiario uno del otro.