
- Cartel de Super 8 - Paramount Pictures
J.J. Abrams es una de las indiscutibles figuras de la ciencia ficción del momento. Empezó en la pequeña pantalla, con series tan celebradas como la ya terminada Perdidos o la actual Fringe. Después dio el salto al cine, superando el reto de contentar a la amplia legión de seguidores de la saga Strar Trek.
Ahora, en 2011, Abrams ha confirmado su talento para el género, homenajeando a una de las principales figuras del cine en toda su historia, Steven Spielberg, que aquí ejerce labores de productor. El filme en cuestión, Super 8, es un brillante reconocimiento a quien se conoce como Rey Midas de Hollywood, en especial a su etapa como director durante la década de los 80.
Super 8: brillante homenaje a Steven Spielberg
De hecho, Super 8, desde su inicio, despertará la nostalgia de todos aquellos que en su infancia disfrutaron con Los Goonies, E.T. y Encuentros en la tercera fase, tres grandes éxitos de Spielberg de los que el filme está lleno de reminiscencias y guiños.
Aunque esta producción va más allá, ya que no sólo se fija en los argumentos de los filmes citados, sino también en el estilo clásico que empleaba Spielberg para hacer cine en sus inicios, con una elaboración muy artesanal, supliendo con gran imaginación las carencias técnicas de la época, lo que derivó en películas inolvidables, como Tiburón o la irrepetible Indiana Jones.
Sinopsis de Super 8
En cuanto al argumento, Super 8 arranca con un grupo de niños, amantes del cine de terror, que tratan de grabar un corto bajo los inconfundibles preceptos de Serie B, de las películas de zombies de George A. Romero. En el transcurso del rodaje, se produce el descarrilamiento de un tren. Mientras los protagonistas corren para salvar su vida, la cámara que utilizaban (evidentemente un Super 8) cae al suelo, pero continúa grabando.
Tras este incidente, comienzan a suceder hechos inexplicables en la localidad, algo que, unido a la llegada de las Fuerzas Armadas, provoca el terror y el caos. Mientras tanto, los chicos continúan con su rodaje, sin saber que en la película de su cámara se halla la solución del enigma que está aconteciendo.
Brillante guión de J.J. Abrams en Super 8
Uno de los principales problemas que surgen en películas protagonizadas por niños, es que pueden llegar a caer en el ridículo. Es muy complicado hacer cine adulto con adolescentes de catorce años en los papeles principales, ya que deberán enfrentarse a peligros reales, para los que no están preparados.
El guión de Super 8, escrito por el propio J.J. Abrams, suple este problema con solvencia, evitando situaciones inverosímiles, como que un menor de edad sea capaz de tumbar a un soldado. Siempre hay algún incidente creíble para que la historia siga adelante, lo que habla muy bien acerca del trabajo invertido en la confección del libreto.
Otra de sus bondades es la gran cantidad de detalles con que está narrada la historia. La ambientación de 1979 es perfecta, no sólo por los decorados propios de la época o la música, sino también por la eficiente recreación con continuas alusiones a hechos reales, como el accidente nuclear de Three Mile Island, producido el 28 de marzo de 1979 o el miedo que por aquel entonces tenía la sociedad norteamericana a un posible ataque de la Unión Soviética.
Super 8: Mucho más que una película de extraterrestres
También hay que resaltar una serie de subtramas perfectamente insertadas dentro de la historia principal. Super 8 es una película de ciencia ficción y extraterrestres en la que tienen cabida, a la perfección, un drama familiar (la importancia de la familia siempre ha sido un tema muy recurrente en el cine de Spielberg), conflictos del pasado entre vecinos, la magia del primer amor para un adolescente de tierna edad, el miedo a lo desconocido, el valor de la amistad...
J.J. Abrams demuestra gran habilidad para conjugar humor, drama y amor con acción, ciencia ficción y terror, algo que no está a la altura de muchos cineastas. Además el empleo de las secuencias de miedo es exquisito, ya que predomina la sutileza por encima del derroche de sustos. Para ello, Abrams recurre al estilo de cine de terror clásico, dejando que vuele la imaginación del espectador, al no mostrar por completo al alienígena hasta casi el final del metraje.
Reparto de Super 8
Y ya para terminar con este magnífico guión, resaltar el buen trato que concede a la mayoría de sus caracteres, los cuales evolucionan conforme avanzan los minutos, algo refrescante en una época en la que, desgraciadamente, predominan los personajes completamente planos.
En este apartado, destacan los altibajos en la relación de amistad entre los niños encarnados por los debutantes Joel Courtney y Riley Griffiths, el cambio en la personalidad de la chica a la que da vida una magnífica Elle Fanning (Déjà Vu, El curioso caso de Benajmin Button) que lleva a cabo la mejor interpretación del plantel y la posibilidad de que dos enemigos irreconciliables interpretados por Kyle Chandler (Friday Night Lights, King Kong) y Ron Eldard (Sleepers, Black Hawk derribado) aparquen sus diferencias gracias al amor que sienten por sus hijos.
Super 8, la mejor película del verano 2011
En resumidas cuentas, Super 8 podría definirse como cine del bueno. Con una magnífica puesta en escena, un guión muy completo y de mucha calidad, una impecable generación de suspense y un clímax final tan emotivo como efectivo (esto último, hasta la fecha, no era el fuerte de su director), J.J. Abrams ha logrado deleitar al gran público con la que posiblemente sea la mejor película de este verano.
Los próximos proyectos de Abrams son Misión Imposible 4, como productor y otra secuela de Star Trek como director. Si sigue en esta línea, serán dos éxitos asegurados.
