Un joven escritor está bloqueado y no puede escribir esa novela por la que ha cobrado ya un adelanto. Está al borde de que le echen del piso y de irse a vivir a la calle, como todo un homeless. Hasta su novia, de la que está terriblemente enamorado, también le abandona. Su vida es un puro desastre. Pero la fortuna le sonríe al encontrarse con su excuñado que se dedica a pasar estupefacientes. Y le ofrece una nueva droga de diseño, muy sofisticada, que mejora la vida de todo aquel que la prueba.

Al principio se niega a tomarla, se prometió no probar más drogas en su vida, pero como no tiene más salidas, la prueba, traga esa pequeña píldora transparente.

Y así es verdad que le cambiará la vida porque es un compuesto que potencia muchísimo las capacidades del cerebro, y le hace escribir como nunca y aprender idiomas en cuatro días. Su vida dará un giro de 180 grados.

Neil Burger, director de Sin límites; competente cineasta

La cinta está muy bien dirigida e interpretada. Neil Burger es un buen artesano, un buen director que ya lo demostró en sus anteriores filmes como El ilusionista, de 2006, o Tipos con suerte, de 2008, o su primera película que es el pseudo documental Interview with the assassin, en 2002.

Y es que pasa un buen rato el espectador con esta estupenda cinta que, contada con un ritmo acelerado pero que no cansa, interesa en todo momento y se sigue con facilidad.

Sin límites es una crítica a la sociedad americana tan competitiva

La cinta trata el vejo tema del querer ser otro, de olvidarse de uno mismo y llegar a ser quien se desea, por medio de las drogas. De liberarse de uno mismo, y dejar de lado la timidez y los miedos, y triunfar, conseguir ser querido, ser un ganador.

Y más en una sociedad como la americana, donde lo más importante es conseguir éxito a cualquier precio, donde están obsesionados con la dualidad perniciosa del triunfador-perdedor. Esto lo refleja estupendamente la película, y lo critica sin disimulos, porque en América todo se mide con ese baremo tan desquiciante y carente de moral. Y lo peor es que esa visión tan competitiva de la vida ya está extendida en todo Occidente.

Sin límites no cae en la moralina ni en lo fácil

Además Sin límites, en su parte final, bordea lo tópico y lo estereotipado, y el espectador piensa que caerá en un final muy convencional y con fácil moralina, pero la verdad es que, acertadamente, esquiva esa facilidad, y opta por un desenlace valiente y original, y que hace reflexionar al espectador sobre el uso de las drogas.

Recomendable cinta Sin Límites, de factura perfecta, con un guión que fluye ágilmente, con escenas de acción trepidantes, y con un actor principal Bradley Cooper que borda su papel.