Antes de 2009, Todd Phillips no tenía una alta reputación en el mundo de la comedia norteamericana. Sus películas más representativas como Starsky y Hutch, Road Trip: Viaje de pirados o Aquellas juergas universitarias, evidenciaban un estilo cómico facilón y nada original.

Sin embargo, el año en cuestión Phillips sorprendió a propios y extraños con Resacón en Las Vegas (The Hangover), una película que superaba con creces toda su filmografía anterior y que llegó a convertirse en la comedia de la temporada.

Inteligente guión de Resacón en Las Vegas

El éxito de la película se cimenta en su sólido y elaborado guión, escrito por John Lucas y Scott Moore (Una Navidad sin suegros). Aunque es fácil adivinar alguna influencia de la mítica Desmadre a la americana, el humor aquí es diferente, más inteligente, capaz de insertar momentos absolutamente hilarantes, con un completo y complejo desarrollo narrativo, además de una impecable profundización en todos los personajes principales.

Y es que Resacón en Las Vegas es mucho más que una comedia gamberra, ya que mezcla con gran habilidad los habituales problemas que conlleva la crisis de la madurez, con toda la locura de una noche de juerga en la ciudad del pecado.

Sinopsis de Resacón en Las Vegas

La trama está perfectamente estructurada a base de flash-backs. Éstos se derivan de los escasos recuerdos que los protagonistas poseen tras despertar de una noche muy movida, en la que han celebrado una despedida de soltero.

Después de comprobar que falta uno de ellos (precisamente el novio) deberán hacer uso de todo su ingenio para superar la resaca, la amnesia temporal y las consecuencias de sus actos, efectuados bajo la total desinhibición que provocan las drogas y el alcohol.

Todd Phillips juega muy bien con esta tesitura, ya que es capaz de conferir al relato el suficiente grado de intriga como para que el público, además de desternillarse con las ocurrencias de los diferentes caracteres que pueblan el filme, no pierda interés en la resolución final de la historia.

Reparto de Resacón en Las Vegas

Para una historia así, no equivocarse en la elección del elenco era fundamental. En este caso, el trabajo en la dirección de casting, compartido por Juel Bestrop y Seth Yanklewit (Atrapado en un pirado, Como locos a por el oro) puede calificarse de sobresaliente, sobre todo por el descubrimiento de Zach Galifianakis (Algo pasa en Las Vegas, Las seductoras) que interpreta, sin lugar a dudas, al personaje más esperpéntico y pirado de todo el grupo.

Aunque el gran acierto fue encontrar un grupo entero de actores que destilara una química perfecta y natural entre ellos. A modo de antagonista de lo que representa el personaje interpretado por Galifianakis, aparece Bradley Cooper (El equipo A, Sin límites) erigido como galán de Hollywood en los últimos años, a modo de auténtico icono de la crisis de los treinta, alguien que quiere huir de su rutina y ataduras habituales para volver a experimentar la libertad de los veinte.

A ellos se suman Justin Bartha (Mi segunda vez, La búsqueda) en el rol de sufrido novio, Ed Helms (Sigo como Dios, Noche en el museo 2) representando a la vez la voz de la razón y la ansiedad de quien vive con una serie de sentimientos reprimidos y, por último, Heather Graham (Ejecutivo agresivo, Boogie Nights) como espectacular chica de alterne, además de un impagable cameo de todo un campeón del mundo de los pesos pesados de boxeo, como Mike Tyson.

Resacón en Las Vegas: la comedia del año

En resumidas cuentas, Resacón en Las Vegas fue una película que logró algo que parecía impensable en el siglo XXI: aunar calidad cinematográfica con desparrame y risas por doquier.

Se trata de un filme que explota de manera convincente la nostalgia de aquellos que, una vez convertidos en adultos, inmersos en un mundo repleto de responsabilidades, comprenden que ya no podrán vivir con el desenfreno de años atrás, a pesar de contar con una edad, la treintena, con la que aún se sienten jóvenes.

La gracia y el equilibrio con los que Phillips y sus guionistas consiguen entremezclar este tono emocional, con toda una sucesión de disparates, es lo que convierte a Resacón en Las Vegas en toda una referencia del género para este nuevo siglo. De hecho llegó a ser premiada con el Globo de Oro a la mejor película en categoría de musical o comedia.