"Incluso los nazis piensan que este tío está mal de la cabeza", dice una profesora en las escenas iniciales de Red State refiriéndose al fanático religioso que vive en el pueblo. Una descripción que ya advierte sobre la sorprendente y fascinante historia que se desarrollará después.

Argumento de Red State

Travis, Jared y Billy Ray son tres chicos dignos de la saga American Pie que se citan con una mujer madura, Sara (Melissa Leo), para saciar sus fantasías sexuales en una tentadora orgía. El paseo idílico que esperaban se convertirá en pesadilla cuando se den cuenta de que ella les ha tendido una trampa.

Sara es la hija de Abin Cooper (Michael Parks), el líder fundamentalista de la Five Points Church (Iglesia de los Cinco Puntos). Entre ellos dos y otros miembros de la familia se dedican a asaltar, secuestrar y asesinar a todo aquel que no siga las sagradas escrituras: adúlteros y "desviados" sexuales pagarán las consecuencias de sus actos... pero un error del FBI al descubrir que los tres adolescentes han sido raptados hará dudar al espectador sobre quiénes son los malos y quiénes los buenos.

El cambio de dirección de Kevin Smith

La carrera cinematográfica de Kevin Smith está resultando ser tan imprevisible como su última película. Conocido por sus comedias independientes "marca de la casa" llenas de personajes de rigurosa verborrea y diálogos sexualmente explícitos, sorprende que sus dos últimas incursiones en la dirección hayan sido la rutinaria buddy movie Cop Out y, ahora, la brutal Red State.

No se le puede reprochar al director de New Jersey que no haya intentado desmarcarse de sus burlonas cintas sobre relaciones amorosas y jóvenes lujuriosos para meterse en una historia llena de violencia y maldad... que comienza precisamente como otra más de adolescentes obsesionados con el sexo. Un intento original con el que Smith sale bien parado.

Una película llena de giros inesperados

Red State está llena de jugosas sorpresas que harán las delicias de todo aquel que disfrute con el buen terror. El realizador de Clerks y Mallrats no embiste solamente contra aquellos que entregan sus vidas a la irracional creencia de un ser superior y que se autoproclaman enviados especiales de Dios, sino que también ataca al gobierno y a la policía norteamericana de manera insólita (llamativo resulta el comentario final acerca de lo que las autoridades hacen con los terroristas).

Puede que los apuntes de comedia negra con los que Smith salpica la narración le sirvan precisamente para salvarse un poco de la polémica... pero no ha evitado que el director norteamericano se haya visto en la obligación de distribuir él mismo el film a través de su propia productora Smodcast Pictures.

Kevin Smith se pasa a la RED

Kevin Smith no solo carga el guión de giros inesperados, sino que lo visualiza de forma eficaz, dejando atrás el conformista plano-contraplano de algunas de sus obras para jugar en esta ocasión con movimientos de cámara que crean tensión y suspense. La RED digital asiste perfectamente para brindar unas imágenes viscerales, llenas de nervio y realismo.

Especial atención merecen los momentos en el que Jared está metido en una jaula y solo podemos escuchar lo que hay fuera de ella, la secuencia en la que un agente de policía descubre que Cooper tiene secuestrados a los tres chicos, o el magnífico instante en el que Travis sale de la casa del predicador con metralleta en mano.

Michael Parks, Melissa Leo y John Goodman en Red State

Pero si hay algo por lo que Red State merece ser vista es por la enorme calidad interpretativa de Michael Parks, Melissa Leo y John Goodman. La ganadora del Oscar por The Fighter (2010) vuelve a demostrar sus virtudes como actriz, y no sería nada raro si de nuevo estuviera nominada a los premios de la Academia de Hollywood.

Michael Parks no desperdicia la ocasión de lucirse en una película después de sus geniales pero cortos trabajos para Kill Bill o Grindhouse. Aquí por fin se da a conocer y aprovecha el jugoso papel de demente pseudo-cristiano. Gracias a Parks, Abin Cooper merece estar en el paseo de la fama de los mejores psicópatas del cine. Inolvidable es el monólogo con el que el personaje se presenta, así como la cara de júbilo de Cooper en el "psicotrónico" instante en el que empiezan a sonar las trompetas del Apocalipsis.

Red State es un recorrido por la America profunda lleno de odio, humor negro, sangre y sinsentido. Es la excelente y personal American Gothic de Kevin Smith.