Tras un período oscuro, con películas más bien cuestionables como Vaya par de polis, ¿Hacemos una porno? o Una chica de Jersey, Kevin Smith, el director de comedias tan genuinas como Persiguiendo a Amy, Clerks o Dogma, parece haber superado su pequeño bache con Red State, una película que se sale casi por completo de su registro habitual, como si de uno de los miembros de la famosa "A Band Apart" de Quentin Tarantino se tratara.

El filme obtuvo un gran reconocimiento en la 44 edición del Festival de Cine Fantástico Internacional de Sitges el año pasado, donde consiguió los premios a mejor película y a mejor actor protagonista (Michael Parks).

Sinopsis de Red State

Su argumento supone una doble crítica, cebándose por completo tanto con los fundamentalistas religiosos como con las fuerzas del orden y el gobierno.

Sin embargo, los primeros minutos de metraje recuerdan una de las secuencias de la saga Porky's, en la que un grupo de adolescentes hacía fila, en una caravana en el bosque, para mantener relaciones sexuales con una mujer madura.

La diferencia es que en el filme de Smith, la parte dedicada a la comedia juvenil termina ahí, dando paso a una controvertida historia sobre un grupo religioso dirigido por Abin Cooper, un fanático que une a su odio a los homosexuales, un singular gusto por las armas de fuego y un gran apego a la violencia, como instrumentos de Dios.

Michael Parks y John Goodman protagonizan Red State

Michael Parks (Abierto hasta el amanecer, Kill Bill) es quien interpreta, de una manera tan escalofriante que asusta, a este loco líder religioso, protagonista absoluto de la primera mitad de la película. Aunque en él se ven muchos elementos propios del cine de Kevin Smith, como por ejemplo los largos e hilarantes diálogos de los que suele hacer gala.

Una vez quedan definidas las intenciones de Abin Cooper y los suyos, el guión escrito por el propio Kevin Smith cambia de registro para presentar al agente especial del FBI Joseph Keenan, encarnado de manera muy convincente por John Goodman (The Artist, Los Picapiedra).

Otros actores que integran el reparto son Kyle Gallner (Pesadilla en Elm Street: El origen, Exorcismo en Connecticut, Michael Angarano (La chica de mis sueños, Los amos de Dogtown), Kevin Pollak (Falsas apariencias, El fin de los días), Marc Blucas (Noche y día, Buffy cazavampiros), Kevin Alejandro (True Blood, Shark), Kerry Bishé (Sexo en Nueva York: La película), Melissa Leo (The Fighter, Todos están bien) o Stephen Root (J.Edgar, La conspiración).

Influencias de Quentin Tarantino y mezcla de géneros en Red State

Una vez hechas todas las presentaciones, Smith utiliza todo lo que está a su alcance para atacar de forma visceral a ambos bandos. Mediante un uso descontrolado de la violencia, de una manera en la que indefectiblemente se intuye una fuerte influencia de Quentin Tarantino, el último tercio de la película narra la atroz batalla campal entre unos y otros, dejando en evidencia al gobierno y a sus agentes, ya que sus intenciones son tan censurables y condenables como los asesinatos y torturas infligidos por Abin Cooper y los suyos.

Se podría decir, por lo tanto, que Red State es una mezcla de géneros, pues comienza como una comedia de adolescentes con las hormonas revolucionadas, continúa como un slasher de terror y termina como un filme de acción pleno de tiroteos y sangre.

Aquí llegamos a una de las gratas sorpresas de la película: Sus meritorias escenas de acción. Sin ser una superproducción (de hecho no ha contado con una gran distribución) Smith ha sido lo suficientemente hábil como para rodar secuencias de tiros y peleas muy dignas, propias de una película con más presupuesto que ésta, lo cual siempre es de agradecer.

Red State: la resurrección de Kevin Smith

En resumidas cuentas, Red State es una película que, sin llegar a profundizar como quizá hubiera debido, es lo suficientemente valiente como para criticar duramente a Iglesia y Gobierno, utilizando elementos satíricos, violentos e incluso mecanismos del cine de terror.

Si bien posee ciertas situaciones de impacto muy bien alcanzadas, diálogos ingeniosos y un desenlace airoso con alguna que otra sorpresa, además del buen hacer general del reparto, al filme le falta peso para llegar a la consideración de gran película. Sin embargo puede llegar a ser suficiente como para significar la resurrección de Kevin Smith, director estrella en los noventa, venido muy a menos en los últimos años.