
- Cartel - Summit Entertainment
Tras las magníficas Plan de vuelo desaparecida y Más allá del tiempo, Robert Schwentke vuelve a deleitarnos con Red, un filme trepidante y divertido, que parodia el subgénero de espías, dentro del cine de acción.
La buena labor de dirección, su espectacular reparto coral y los continuos gags humorísticos, son los puntos fuertes de una película con la que los amantes de los héroes del cine de acción de los ochenta y noventa, disfrutarán de lo lindo.
Poca fidelidad respecto a la novela gráfica
El argumento de Red está basado en la novela gráfica homónima de la DC Comics, creada por Warren Ellis y Cully Hammer. Sin embargo, la película no es fiel a ella, por lo que seguramente habrá puristas que se sientan ofendidos, algo muy habitual siempre que se adapta un cómic a la gran pantalla.
Pero no es lo que buscaba Schwentke. El realizador alemán se sirve de la novela como vehículo para homenajear al gran cine de acción de hace veinte años, ese que desgraciadamente escasea, cada vez más, en la actualidad.
Comedia de acción con carácter crepuscular
No es el primero en hacerlo. En 2010 Sylvester Stallone trató de filmar algo similar con Los mercenarios, un filme en el que juntaba a varias estrellas del cine de acción, para evocar las maravillosas últimas dos décadas del siglo XXI.
Schwentke lleva a cabo algo parecido, pero con una importante carga cómica y una factura visual muy superior. De hecho recuerda más a la magnífica cinta de Clint Eastwood, Space Cowboys, que al mencionado filme de Stallone, por el fuerte acento que pone en aquellos profesionales que se resisten a ser retirados por la edad.
Bruce Willis, la gran estrella
Este carácter crepuscular está impreso a fuego en el protagonista, interpretado magistralmente por Bruce Willis. ¿Quién no habrá recordado al fabuloso y duro agente John McClane, de Jungla de cristal, cada vez que el señor Willis ha hecho de las suyas en el filme? Comentarios amenazantes y sarcásticos, además de brutales palizas a los "malos", mientras emite esa sonrisa suya tan peculiar, son sus mejores credenciales.
Se nota que el papel le iba a Bruce Willis como anillo al dedo. Su implicación durante todo el metraje es total, sirviéndose de la nostalgia despertada, para hacer las delicias del respetable utilizando todo su repertorio de tipo duro.
De hecho, la película posee unas cuantas secuencias de acción memorables, en las que Willis se desenvuelve con maestría y solvencia, demostrando que su aureola de gran estrella del cine de acción, todavía se mantiene intacta.
Reparto de categoría
Continuando con el espíritu de la película, Bruce Willis está acompañado por veteranos de primera línea como Morgan Freeman, John Malkovich, Hellen Mirren, Richard Dreyfuss, Brian Cox o Ernest Borgnine.
Este último es un claro ejemplo de lo que el director quería transmitir, ya que ha protagonizado memorables filmes crepusculares como Doce del patíbulo, Rescate en Nueva York o uno de los mejores westerns jamás concebidos: Grupo salvaje, del inolvidable Sam Peckinpah.
Pero también merecen distinción dos intérpretes más jóvenes como Mary-Louise Parker (Tomates verdes fritos, Weeds) que protagoniza una fresca aventura romántica con Bruce Willis, Karl Urban (El mito de Bourne, El guía del desfiladero) en uno de los roles de villano y Julian McMahon (Los cuatro fantásticos, Nip/Tuck) como vicepresidente de los Estados Unidos.
Éxito en Estados Unidos
En resumidas cuentas, Red es una producción que aporta poderío visual en sus secuencias de acción, estética de cómic, ritmo ágil, trama entretenida e intensa y un reparto en estado de gracia, que ha conseguido que la película sea nominada para los Globos de Oro, en la categoría de mejor película musical o de comedia.
Así pues, un divertimento políticamente incorrecto, que ya fue un gran éxito en los Estados Unidos, cuando se estrenó hace unos meses (octubre de 2010). ¿Por qué ha llegado a España con tanto retraso? No hay ninguna razón plausible, excepto, claro está, la mala praxis de algunas distribuidoras españolas, que lamentablemente siguen cometiendo errores imperdonables, a la hora de designar los estrenos semanales.
