Gerard Butler ofrece una de sus actuaciones más memorables y lucidoras como Sam Childers, un delincuente arrepentido de sus actos que encuentra la oportunidad de redimirse viajando a Africa para ayudar a los niños azotados por la guerra construyéndoles iglesias y orfanatos al mismo tiempo que combate a los guerrilleros que constantemente los atacan y capturan para que se incorporen a ellos. Pero no todo se trata de ayudar al prójimo, ya que en el transcurso de su labor, sus malas costumbres vuelven a salir a la luz pero de maneras distintas.

El predicador blanco

El actor escocés le imprime a su personaje los modos de tipo rudo que lo han caracterizado en buena parte de su filmografía. Pero no por ello deja de tener diversas dimensiones que salen a relucir con una misma situación.

Ante todo, Sam Childers es un hombre de contradicciones y eso es lo que lo hace un individuo que puede ser tan admirable como repudiado. Tiene un deseo profundo por ayudar a los niños de Africa por la cruda realidad que viven, pero se le olvida la gente cercana a él y no puede ver más allá de su nariz. Es un líder inspirador, pero su mensaje está en hacer menos a aquellos a quienes se dirige y en ocasiones se basa en el chantaje y el control para lograr lo que quiere. Busca alcanzar la paz a través de la violencia porque sabe que no hay otro modo. Toma su experiencia como criminal para luchar por la justicia y detonar su lado más volátil.

Mientras se va desarrollando la historia, da la impresión que toda apunta hacia un discurso cristiano, pero no es el punto. Por el contrario, es una mirada a cómo una ideología puede atrapar a un hombre al grado de llevarlo a una obsesión de alcances patológicos y la interpretación que le da en base a su propia experiencia.

Si quieres paz, prepárate para la guerra

Sudán y Uganda resultan lugares ideales para hacer una analogía de la ambivalente personalidad de Childers. Son lugares de gran belleza y riqueza tanto natural como cultural que contrastan con las atrocidades que transcurren a causa de la avaricia y la intolerancia. El director Marc Forster muestra algunos de los puntos más paradisiácos de estos dos países con momentos aterradores que impactan por su realismo. Las secuencias de batallas en particular están muy bien realizadas, aunque pudieron haber sido todavía más intensas. Esto sucede por su brevedad y porque Forster no le da mucho peso a la música de fondo para tener un tono más neutro.

A Butler lo acompañan los eficaces Michelle Monaghan, como Lynn: la abnegada esposa de Childers, y Michael Shannon, quien interpreta a Donnie: su mejor amigo, quien siempre lo apoya, pero también está muy ocupado lidiando con sus propios demonios provocados en buena medida por su complicada relación con Childers. Aunque el eje de la historia de Childers es su labor humanitaria en Africa, son Lynn y Donnie quienes le encaminan en su forma de ver las cosas.

Veredicto

Machine gun preacher combina el drama y la acción no sólo para mostrar uno de los muchos conflictos sociales de Africa y dar un mensaje de justicia. Es todo un análisis de por qué y cómo alguien decide hacer algo tan noble pero al mismo tiempo tan arriesgado como ir a ayudar a zonas de guerra. Marc Forster retrata la ironía de un hombre cuya labor altruista lo volvió mejor persona, pero que tiene serias complicaciones para dejar atrás su pasado y que busca desesperadamente una razón para vivir aunque poco a poco lo lleve a la locura.