¿Qué quedará de nosotros cuando el tiempo pase? ¿Dónde irá la belleza extraviada, dónde el carisma, y qué será de la energía desbordante de la juventud? Aún conociendo el destino de decrepitud, hay quienes, en un exceso de romanticismo rosa, fantasean con una vejez en pareja. Hombre y mujer envejeciendo juntos. "Vie-ee-e-jo, ponee-e la p-ava para el a-agua". ¿Y si a eso le sumamos una enfermedad malvada? ¿Te le animarías a la vida?

De amor y otras adicciones, sinopsis

Jake Gyllenhaal es Jamie Randall, un joven ambicioso con las mujeres y seductor en los negocios. Cuando el mercado de los medicamentos se abra ante él, Jamie devendrá en visitador médico: fabuloso negocio en el que quien no usa la guillotina del soborno y la falsedad, jamás asomará cabeza.

Anne Hathaway es Maggie. Artista de cuerpo escultural y sonrisa de Mona Lisa (a veces alegre, a veces triste), Maggie, apenas conoce a un hombre, lo lleva derecho a la cama para ahorrarse el cinismo de la seducción.

Cuando sus historias se crucen, Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway comenzarán su comedia romántica, pero, más importe aún, Jamie y Maggie comenzarán su historia de amor.

Laboratorios, drogas y Parkinson

El mundillo de los laboratorios, sus chantajes y excesos, y el lanzamiento del Viagra son sólo el decorado donde se teje una historia bien humana en la mejor tradición teatral. Risa y llanto juntos. Comedia y drama combinados. Para todos. Sin excepciones. Porque así lo dictamina la vida.

Así lo aprenderá el exitoso y mujeriego Jamie cuando se entere que la máquina sexual que es Maggie atraviesa la primera fase del mal de Parkinson, una enfermedad degenerativa. Nada de esto influye aún en Maggie. Pero la juventud pasa volando, Jamie.

Edward Zwick, director del film

Tras haber dirigido películas de la talla de El Último Samurai (2003) y Diamantes de sangre (2007), Zwick se vuelca imprevistamente al género comedia romántica. Utilizando su experiencia bien ganada, desarrolla una comedia de enredos distinta, evitando los lugares comunes, narrando a un ritmo vertiginoso, desafiando los limites de tono entre un ir y venir del gag desopilante al dialogo terrible: “¿Mi consejo? Déjala y búscate una novia sana; la enfermedad se lleva todo, créeme”, le dice el esposo de una enferma de Parkinson a Jamie.

Zwick juguetea sobre la cornisa y amenaza con caer al zanjon de los dramas lacrimógenos. Pero nada de eso ocurre. El director demuestra ser un gran equilibrista ¿El truco? Dos actores de comedia probados, escenas de sexo bastante fuertes para el género, un drama ensombreciéndolo todo y, más aún, una historia creíble, qué más sencillo que eso.

De amor y otras adicciones, película recomendada

El film desborda de personajes adorables. Por ahí anda Josh, el desopilante hermano de Jamie, un muchacho que todos querrían tener en su pandilla de amigos (¿vale imaginar qué diría sobre los desnudos de Hathaway? En todo caso ¡lo más probable es que coincidiéramos!). Hay también un medico corrupto que recomienda el remedio que más le deje. O la secretaria despechada que se creía importante para el Don Juan de Jamie.

Jamie, puesto a elegir. Dinero, chicas (lesbianas, Josh!) y Viagra. El espectador, puesto a recordar (¿Dulce noviembre? ¡Pero mucho mejor!). La juventud y la perra vida, en desigual confrontación. Dicen que siempre sucederán cosas lindas y cosas feas, y es por eso que no se puede dejar de celebrar las lindas; ante películas como De amor y otras adicciones, lo más recomendable es sentarse y disfrutar.