El viejo cine argentino. Familias enfrentadas, chistes desopilantes y algún número musical intercalado. Moria, Pinti y Nacha Guevara. Dos clases sociales despreciándose la una a la otra, ¿qué más argentino que eso? Cruzadas, jamás mezcladas, la nueva película de Diego Rafecas, regresa a los viejos tópicos y lo hace por medio de un género que tampoco le es desconocido al cine “argento”: el grotesco. Miserias humanas, gags constantes y tonos saturados al extremo conforman una fórmula que por momentos funciona, por momentos cansa y, por momentos, desborda.

Hermanas enfrentadas en Cruzadas

Ernesto Pérez Roble (Enrique Pinti) amasó, en vida, una fortuna de mano del holding mediático BA News. Pero, en sus últimos tiempos, su experiencia canjeó dinero y poder por disfrute, sexo y marihuana. A mitad de su velorio, su hija reconocida, Juana Peréz Roble (Moria Casán), CEO del multimedio, encontrará a su media hermana, Camila Lamónica (Nacha Guevara), hija no reconocida de Ernesto y empresaria del mundillo de la bailanta, quien, según el testamento, heredará la mitad de la fortuna.

Dos clases sociales enfrentadas

A dos décadas de la Cohen vs.Rossi, de Daniel Barone, el director Rafecas desecha los enfrentamientos entre clanes familiares de distinta religión y escoge otro patrón de distanciamiento: la condición social. Interesante decisión para filmar acerca de un país cuyo dinero se ha distribuido, en las últimas décadas, a favor de las diferencias y ha generado en su desigualdad diversos niveles culturales en la gente.

Sin embargo, por reglas del género escogido –el cómico–, el planteo de Cruzadas se reduce a modismos. Los ricos visten ropa refinada; los humildes no pronuncian una “ese” ni por error. Esta simplificación termina narrando ya no acerca de sectores sociales, sino sobre el kitsch de estos sectores. No se trata de reclamarle a un film la relectura social que no puede hacer un país entero, pero todo lo que a kitsch refiere, termina redundando en lugares comunes, vulgarismos y un costumbrismo que le impide despegar a la comedia.

Cruzadas, una película efectista

Por momentos la película flota en palabrotas. Sin embargo, son algunos de estos insultos –los más logrados– aquello que más risa despertarán en la platea. No es de extrañar. Porque así como a Cruzadas le faltan grandes ideas, le sobran buenos actores. Pinti, Casán, Guevara, pero también Claudio Rissi, Chachi Telesco, Alejandra Majluf, etc. le han encontrado rápidamente el tono a la película. También es interesante el guión, estructurado en base a flashbacks, que incluye decenas de personajes coloridos sin perderse.

Cruzadas apuesta a la cantidad de chistes: chistes constantes, chistes sexuales, chistes hasta en los fuera de foco de cara cuadro. Para quienes buscan entretenerse un rato riéndose de los defectos propios (o los ajenos), la película puede resultar un buen plan para el fin de semana. Pero para aquellos que se animan a pedirle un poco más al cine, Cruzadas no superará lo ordinario. Para semejante elenco, es poco.