Primero que todo: hay que aclarar que si el título sugiere que se verá una obra de suspenso propia de Agatha Christie o inspirada en la filmografía de Alfred Hitchcock, nada más lejos de la realidad. Dicho esto, el espectador puede cambiar su horizonte de expectativas y no decepcionarse, al menos, por el tipo de obra que va a ver.

Argumento de Lo que vio el mayordomo

El doctor Feldman (Luis Luque) es un prestigioso psiquiatra que necesita contratar una secretaria. Intentará seducir a la postulante (Magela Zanotta) pero, inoportunamente, llegará su esposa (Alejandra Flechner), una adicta al sexo y al alcohol. Mientras el Dr. Feldman hace malabares para que su esposa no descubra a la postulante semidesnuda detrás de un biombo, llega a la clínica el Dr. Gatti (Enrique Pinti), un inspector de Salud Pública.

Las confusiones y malentendidos se complican aún más cuando entra en escena el amante casual de la Sra. Feldman, un botones de hotel (Andrés Portaluppi) que intenta sobornarla y que además es buscado por un policía (Abian Vainstein) ya que se ha hecho una denuncia en su contra por supuesto abuso sexual.

Los temas y la historia de Lo que vio el mayordomo: estamos todos locos

Lo que vio el mayordomo es una comedia de enredos superlativos (que se salva de convertirse en maraña) sobre la identidad, la sexualidad y la locura. Una farsa que sirve como excusa para ver más allá de la anécdota.

Por esto, sería injusto hacer un comentario de la obra dejando de lado el contexto en la que fue escrita. El texto de Joe Orton fue estrenado por primera vez en Inglaterra en 1969, años en lo que hablar de ciertos temas era transgresor y problemático. Hoy, Lo que vio el mayordomo, no tiene ni un céntimo de escandaloso.

La sexualidad, que antes era palabra prohibida y hoy es tema omnipresente, se muestra en varias aristas: el matrimonio infeliz, la mujer madura con apetito sexual desbordante, el muchacho al que le cae todo bien, la jovencita ingenua, el profesional reprimido. Los personajes que en sus idas y vueltas terminan travestidos y, detrás del chiste, hablan de la búsqueda de la identidad.

Desde el inicio de los tiempos, cuando alguien no encaja en la sociedad, se lo tilda de loco. Y aquí está este psiquiátrico teatral para encerrar a personajes de dudosa preferencia sexual. Unos años después del estreno de la obra, lo escribiría Michael Foucault en ‘Vigilar y castigar’: “aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social.” El homosexual aparece, en la ironía de Orton, como el loco de la sociedad de su época. Y como tal, alguien a quien hay que encerrar en una institución que lo reforme y lo “normalice”.

Crítica de Lo que vio el mayordomo: del absurdo a lo esperable

El paso del tiempo es lo que le juega en contra: un médico intentando desnudar a una chica ingenua para seducirla suena conocido y gastado. Los chistes sexuales casi no generan novedad. Aún así, la obra mantiene un ritmo que no deja que el espectador se disperse. Pero es hacia el final, cuando el absurdo alcanza su máximo esplendor, que se desafían los límites históricos, logrando mayor efectividad.

El elenco cumple, aunque cuesta ver a Luis Luque es un rol cómico y alejado de sus clásicos “violentos”. Alejandra Flechner y el resto de los actores ofrecen un trabajo parejo y creíble.

Se destaca sin dudas la labor de Enrique Pinti. Porque ese empleado público, encarnación de la burocracia, la corrupción y las pretensiones de fama, no podría tener mejor retrato. En los momentos en que el Dr. Ratti expone, sin parar, hablando a toda velocidad y mirando hacia la platea, el espectador obtiene lo que más le gusta: la simbiosis entre el Pinti actor y el monologuista. Es ahí, sobre todo, cuando los aplausos y las risas son unánimes.

Información de la obra: entradas, horarios y descuentos

Lo que vio el mayordomo, dirigida por Carlos Rivas, se presenta en el Teatro Lola Membrives (Av. Corrientes 1280). Funciones: jueves y viernes a las 20:30, sábados a las 20:30 y 22:30, y domingos a las 20:00. Las entradas salen entre $100 y $160 y hay 2x1 para socios de Club La Nación Premium. Las localidades se pueden adquirir en la boletería del teatro o a través de Ticketek.

Una obra inglesa sobre la locura y la sexualidad, la libertad y el poder. Un argentino ya lo dijo alguna vez, a su manera: ¡Loco! Como un acróbata demente saltaré, sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí tu corazón de libertad... ¡Ya vas a ver!