Radu Mihaileanu es un realizador rumano, afincado en Francia, que a lo largo de su filmografía parece obsesionado con reivindicar el valor de la mentira, en casos extremos, si ésta se justifica para salvar vidas u otros motivos importantes. Así, unos judíos se hacían pasar por un convoy nazi para escapar del Genocidio en "El tren de la vida", un niño etíope fingía ser judío para salvarse del hambre en la magistral "Vete y vive", y unos músicos se hacen pasar por los miembros de la orquesta del Bolshoi, para recuperar la dignidad, en la divertida "El concierto".

Ahora, llega a las pantallas otra cinta del realizador, "La fuente de la vida", sobre el papel de la mujer en el mundo árabe. Ha sido la primera película calificada por el ICAA en España como "Especialmente recomendada para la igualdad de género", categoría de reciente creación que pretende resaltar el cine que fomente valores positivos con respecto a este tema. Se trata de un título bastante apropiado para llevar esta etiqueta.

"La fuente de las mujeres" se estrena el viernes, 9 de diciembre de 2011, en España.

Sinopsis de "La fuente de las mujeres", una aldea remota

El argumento parece inspirado claramente en "Lisístrata", la célebre obra de Aristófanes. Las mujeres de una aldea de un país del que no se cita el nombre, para evitar herir susceptibilidades, acuden tradicionalmente a lo alto de una montaña para poder acarrear el agua que utilizan. El trayecto es tan duro, que cuando están embarazadas muchas de ellas pierden el bebé, ya que tienen que ir cargadas con pesadísimos cubos, en medio de un sol de justicia.

Pero Leila, una joven casada con el maestro que ha sido de las últimas que han llegado al lugar, les explica a las otras mujeres que la situación es injusta. Para cambiarla, propone que hagan una huelga de sexo, que consistiría en no hacer el amor con sus maridos, por mucho que lo deseen, hasta que arreglen la situación: o bien ayudan ellos con la tarea, o consiguen que el gobierno ponga tuberías.

Crítica de "La fuente de las mujeres", un film elegante

El tema central, la necesidad de cambiar aquellas costumbres del pasado que no funcionan o son injustas, está tratado con suma elegancia, buen gusto, sensibilidad y un tono amable que cautiva al espectador. Como siempre, Mihaileanu consigue a ratos hacer reír al público, y en otras ocasiones conmoverle y ponerle al borde de la lágrima.

Como es habitual en la filmografía del realizador se trata de un film coral en el que tienen una gran importancia numerosos personajes. Destaca la presencia de la siempre excelente Hiam Abbass ("Los limoneros", "The Visitor") que interpreta a la madura Fátima, y de la menos conocida Leïla Bekhti, que deslumbra como la joven Leila. El resto del reparto está a la altura.

La interpretacion del Corán

Destaca la gracia con la que Mihaileanu contrapone elementos de la cultura moderna con las rígidas tradiciones arcaicas de los protagonistas. En este sentido se lleva la palma la secuencia de una de las abuelas hablando por un móvil con su hijo mientras va montada en un burro y pierde la cobertura. Es un film muy valiente que cuestiona la interpretación del Corán que realizan algunos de los que lo predican, y que posiblemente no se podría haber filmado en muchos de los países donde se vive una situación similar a la que se retrata (MIhaileanu cuenta con financiacion belga, francesa e italiana).

También introduce el cineasta una subtrama en la que vuelve a hablar de la mentira, que esta vez justifica en aras del amor, si bien no conviene desvelar demasiado sobre esta parte del argumento.

En suma, un film muy recomendable, que se sigue con simpatía. Aunque no llega a la altura de otros trabajos del autor, y algunas subtramas se alargan innecesariamente, merece la pena.