El escritor madrileño Antonio Gómez Rufo tiene a sus espaldas una larga e ilustre trayectoria literaria que abarca diversos géneros, ya que ha escrito obras de teatro, guiones de cine y biografías de Marx y Luis García Berlanga. Sin embargo, se le conoce especialmente por sus novelas, pues ha publicado títulos como la novela de aventuras "El secreto del rey cautivo", que se desarrolla durante la invasión napoleónica, "La leyenda del falso traidor", que se desarrollaba en la antigua Roma, o el thriller mezclado con elementos de fantasía y romanticismo "La noche del tamarindo".

En su último trabajo "La abadía de los crímenes", el escritor se adscribe a la novela histórica. Como indica su título, tiene ciertas conexiones con "El nombre de la rosa", de Umberto Eco, una obra clave en el actual tirón comercial del que goza el género, aunque "siempre ha estado de moda, desde los tiempos de D. Benito Pérez Galdós", declara el autor. En cualquier caso, los temas que trata y sus personajes son muy actuales.

Sinopsis de "La abadía de los crímenes"

La acción tiene lugar en el año 1229, cuando el rey don Jaime I de Aragón se traslada, con su séquito de nobles, la reina, y las damas de compañía de ésta al Monasterio de San Benito, en los Pirineos. Allí trata de resolver un misterio: varias religiosas han muerto asesinadas, y otras han sido violadas. El monarca le encomienda la resolucion del crimen a una astuta monja navarra a la que ha mandado llamar.

La reina, doña Leonor, sospecha que su marido –que ha pedido la nulidad de su matrimonio– podría querer asesinarla en un lugar donde se cometen tantos crímenes que nadie sospecharía de su autoría. Mientras el rey se siente atraído por la jovencísima Violante, una de las damas de su esposa, hija del rey de Hungría, salen al descubierto numerosos secretos del monasterio, que oculta libros prohibidos, restos de fetos humanos, etc.

Crítica de "La abadía de los crímenes", Jaime I de Aragón

Estamos ante uno de los mejores trabajos del autor, que mantiene intrigadísimo al lector, desde el principio del libro, y consigue sorprenderle. Aunque aborda una época, la Alta Edad Media, poco documentada, el principal mérito del libro es que integra muy bien los datos que se conocen del reinado de D. Jaime I de Aragón, peculiar personaje marcado por su prematuro casamiento, y el desprecio paterno, con la trama de ficción.

Entre los personajes irreales destaca la creación de la monja navarra Constanza de Jesús, todo un hallazgo. Se trata de una mente privilegiada para la investigación, con mucho sentido del humor, que se rasca la piel constantemente. Tiene esta religiosa una personalidad tan marcada que perdura en la mente del lector, a pesar de que es un personaje un tanto irreal, muy adelantado a su época que hasta practica autopsias y todo. Se trata de una divertida versión femenina del monje franciscano Guillermo de Baskerville (otro personaje contemporáneo sacado de contexto), que le da una gran entidad a la trama detectivesca, pues, ¿qué es una buena historia de intriga sin un investigador peculiar?

Un éxito de ventas en potencia

Resulta curioso el hecho de que Gómez Rufo conjugue –con gran frescura– los elementos de los libros con mayor éxito de ventas de la actualidad, desde "Los Pilares de la Tierra" hasta "El código Da Vinci". Así, combina suspense, unas dosis de sexo y morbo, violencia, eclesiásticos que ocultan grandes secretos y un poco de feminismo. Por eso su libro puede llegar al gran público, que leerá sus páginas de un tirón.

Ha sabido Gómez Rufo añadir mucho humor a la novela, se ha documentado muy bien, lo que otorga cierta sensación de veracidad, y además, le saca jugo algunos paralelismos con la realidad española actual, como la vigencia de los nacionalismos, su presión en la política central, etc. Aborda numerosos temas, aunque destaca el desamor, en la figura de la reina despechada, y también la ambición y la mentira.