Nacido en Chicago, en 1875, Edgar Rice Burroughs ha quedado en la memoria como creador de Tarzán, un icono mundialmente famoso. Sin embargo, en su época logró un enorme éxito con otras series, como la de Pellucidar, que transcurre en el centro de la Tierra, y la de Barsoom (nombre que le daban los nativos a Marte). Con el paso del tiempo sólo se recuerda a nivel masivo al Rey de los Monos, por el éxito que tuvieron, sobre todo en los años 30, las adaptaciones de sus peripecias a la gran pantalla.

Ahora, Walt Disney estrena "John Carter", una superproducción que adapta el arranque de la serie marciana, "Una princesa de Marte" (de enorme importancia en la literatura fantástica posterior), que se empezó a publicar por capítulos en julio de 1912 en la revista "All Story Weekly", aunque posteriormente se recopilaron todas las entregas en un único volumen. Se cumple así este año el centenario de la creación del personaje.

Los textos originales recuperan elementos de las obras clásicas de aventuras y de la mitología griega y romana (el personaje central comparte por ejemplo con los dioses griegos la inmortalidad).

Sinopsis de "John Carter", de la Guerra de Secesión al conflicto marciano

John Carter (Taylor Kitsch) fue capitán del ejército confederado, con el que combatió en la Guerra Civil americana. Por arte de birlibirloque, se ve mágicamente transportado a Barsoom, el planeta Marte. Descubre que por la diferencia de gravedad con la Tierra puede dar espectaculares saltos, y su fuerza se ha multiplicado. Le recogen en el lugar unos desgarbados nativos que libran una épica batalla, después de que los heliumitas, el pueblo del 'jeddak' (rey) Tardos Mors, hayan sido agredidos por los zodangas, unos seres manipuladores bajo el poder del arrogante Sab Than.

Aunque Carter se siente desengañado y desesperado tras perder su propia guerra, y en un principio se resiste a tomar partido por nadie, cambia de opinión tras conocer a la hija de Tardos, Dejah, una hermosa princesa de pelo moreno que ha sido prometida en matrimonio a Sab Than, el enemigo, para mantener la paz.

Un director de Pixar que debuta en el cine de imagen real

Se encarga de la adaptación Andrew Stanton, veterano de la animación, hasta ahora volcado en trabajar con Pixar, compañía para la que ha ejercido como guionista de "Toy Story" y "Bichos", entre otras, y como realizador de "Buscando a Nemo" y "Wall·E". "John Carter" supone su primera incursión en el cine de imagen real, al igual que otro de los grandes de la casa, Brad Bird, también dejó por una vez la animación digital al dirigir "Misión Imposible: Protocolo fantasma".

Stanton tenía mucha ilusión de llevar a la pantalla las peripecias de Carter, pues descubrió los libros a los 10 años, y quedó absolutamente fascinado por las aventuras de un terrícola en un mundo completamente ajeno. En cierta medida, los textos son precursores de la 'space opera', pues se nota su influencia en comics posteriores como "Flash Gordon", que a su vez inspiraron la saga de "La guerra de las galaxias" y buena parte del moderno cine de entretenimiento, aventuras y efectos especiales.

Crítica de "John Carter", un film ligero de aventuras

El realizador ha dispuesto de un presupuesto realmente astronómico (250 millones de dólares), y ha puesto su atención sobre todo en las secuencias de acción y enfrentamientos bélicos, lo suficientemente espectaculares. En este sentido los efectos especiales, de última generación, son bastante convincentes. El guión, del propio Stanton, con Mark Andrews (autor de storyboards de títulos como "Cars") y Michael Chabon (coautor de "Spider-Man 2" y autor de la novela en la que se basaba "Jóvenes prodigiosos"), ha transfigurado el tono 'pulp' de la historia original, un tanto violenta y subida de tono para la época, en un entretenimiento familiar para todos los públicos.

Por desgracia, al reparto le falta fuerza, sobre todo al insulso Taylor Kitsch, hasta ahora secundario en títulos como "X-Men Orígenes: Lobezno", y que también protagoniza la poco prometedora "Battleship". Le acompañan veteranos de solvencia más que probada como Willem Dafoe, Ciaran Hinds, Thomas Haden Church, Mark Strong y Samantha Morton, que sin embargo poco pueden hacer por salvar sus pocos definidos personajes. Todo es escasamente original, muy ligero y deja poco poso. Hasta la música del otras veces brillante Michael Giacchino ("Up") acaba resultando cansina.