Immortals es la tercera película como director del realizador indio Tarsem Singh, tras La celda y The Fall - El sueño de Alexandria. En todas ellas Singh ha demostrado una gran capacidad para el apartado visual. Sin embargo, en su cómputo global, The Fall es la única que podría calificarse como satisfactoria.

De los productores de 300, Immortals se centra en copiar la estética de ésta, mientras que falla en el elemento clave de una película: tener una historia interesante que contar.

Ausencia de carisma de Henry Cavill en Immortals

Lo primero que se pide en una película de acción es que sea entretenida. Para ello hay una serie de fórmulas. Una de ellas es utilizar a un héroe carismático, para lo cual se necesita a un actor con un mínimo de presencia; desgraciadamente Henry Cavill no la tiene. Habrá que ver cómo desempeña su futuro rol de Superman en Man of Steel, pero de momento las perspectivas no son nada halagüeñas.

El carisma puede ser logrado mediante la figura del anti-héroe macarra, ésa en la que el número uno es Bruce Willis, destacando su John McClane en Jungla de Cristal o su papel protagonista en El último boy scout, como grandes referentes. Pero también puede alcanzarse como un héroe clásico al uso, alguien de alta catadura moral, con un sentido extremo de la justicia, temible en la batalla y a la vez sensible con su pueblo y su familia. Dos ejemplos muy válidos podrían ser el William Wallace de Mel Gibson o el Rey Leónidas de Gerard Butler.

Personajes planos y vacíos en Immortals

Otro punto importante son los villanos y los secundarios. Uno de los grandes "malos" del cine es el aterrador Darth Vader de la saga Star Wars. Intentar superar a un rival tan poderoso hace que el público se preocupe realmente por los personajes que se hallan en el lado de "los buenos".

En Immortals esta figura está representada por Mickey Rourke. El protagonista de The Wrest - El luchador, hace lo que puede aportando su presencia (físicamente hay que reconocer que da el tipo de gran malvado) pero poco más, ya que el paupérrimo guión concebido por Charley y Vlas Parlapanides podría ser escogido como un gran ejemplo de maltrato a los personajes, los cuales no parecen importar en absoluto.

Interpretaciones poco convincentes en Immortals

Lo mismo sucede con los secundarios. Es imposible que el público empatice con unos dioses que se sientan a ver cómo los humanos se matan. Las poco o nada creíbles interpretaciones de Luke Evans (Los tres mosqueteros, Tamara Drewe), Joseph Morgan (Crónicas vampíricas, Alejandro Magno), Isabel Lucas (Daybreakers, Transformers 3), o Kellan Lutz (Crepúsculo, Pesadilla en Elm Street 2010) tampoco ayudan.

Otros como John Hurt (Alien, El topo), Anne Day Jones (Código fuente, El día de mañana) o Stephen Dorff (Blade, Enemigos públicos), se limitan a demostrar que se saben de memoria sus diálogos, sin aportar realmente nada.

Freida Pinto cumple el mito de mujer florero en Immortals

Otro punto que podría haber despertado el interés del espectador en Immortals es el apartado romántico. Las buenas historias de amor siempre han encandilado al gran público. No era necesario algo tan profundo como Casablanca, pero sí algo en la línea de Troya, como el proceso que lleva a una sacerdotisa que odia a Aquiles, a terminar llorando la muerte del personaje encarnado por Brad Pitt.

Pero claro, para eso hace falta que el guión trabaje la evolución de los personajes y eso en Immortals no pasa. Eso sí, como hace falta "endulzar" la película con un desnudo imponente, han utilizado la belleza física de Freida Pinto (El origen del planeta de los simios, Slumdog Millionaire) para introducir una escena de sexo en la película y así intentar despertar al espectador de su sopor.

Immortals: un aburrimiento mortal

Y es que el desarrollo narrativo de Immortals es, con diferencia, lo peor de la película, a pesar de los enormes errores anteriormente comentados. Su trama apenas es inexistente, todo resulta predecible en exceso y su incapacidad de síntesis es abrumadora, ya que emplea casi dos horas en contar un breve relato que daría, como mucho, para un corto cinematográfico.

¿En qué emplean entonces Tarsem Singh y compañía todo ese metraje? En una repetitiva y rutinaria sucesión de enfrentamientos a espada, con litros y litros de sangre, numerosas muertes y todo lo demás, como si se tratara de una evocación de Furia de Titanes, sólo que sin argumento, mezclada con el video juego God of War dentro de una estética que intenta imitar a 300.

Pero se queda en intento, ya que en el apoteósico filme de Zack Snyder, el empleo del color tenía su significado, mientras que aquí la gama cromática es, simplemente, atrezzo.

Sinopsis de Immortals

En resumidas cuentas, Immortals parece una película confeccionada a partir de secuencias descartadas de la serie Espartaco, unidas para un argumento ridículo en el que el todopoderoso ejército del rey Hiperión, en su intento de someter al mundo, termina por ser vencido por Teseo, un tipo tan musculado como inexpresivo, su novia Phaedra y un reducido número de huestes.

Las malas interpretaciones, las cuales no son salvadas ni por las grandilocuentes y lapidarias frases de turno, el sometimiento de la película casi en su totalidad a un exceso de testosterona y sangre y su tediosa y aburrida sucesión de acontecimientos, hacen que su única bondad, centrada en el aspecto visual y técnico, pase por completo desapercibida.