La película es una adaptación del libro de Stephen Rebello -quien colabora también en el guion- Alfred Hitchcock and the Making of “Psycho”, que cuenta las interesantes vicisitudes de la gestación y del rodaje de la mítica cinta de Alfred Hitchcock Psicosis, película que logró el mayor éxito de taquilla de la carrera del insigne director. Todo lo que rodeó a ese rodaje fue bastante duro e interesante, y todo se cuenta en ese libro que es de lectura sencilla y amena. Esta adaptación cinematográfica dirigida por el norteamericano Sacha Gervasi intenta así mostrar todo lo que rodeó a la construcción de esta película incluyendo todos los conflictos personales y familiares que le supusieron al director.

Sacha Gervasi hace un relato interesante, con momentos divertidos, agradable, que se deja ver bastante bien. Anthony Hopkins está perfecto encarnando al peculiar y controvertido director británico y es incomprensible que no haya sido nominado para los grandes premios; y Helen Mirren es Alma Hitchcock, la mujer del genio que también era su guionista y montadora, y la Mirren está –como siempre- maravillosa, y por eso fue nominada como actriz principal a los Globos de Oro y a los Bafta británicos. Los actores -incluyendo a Scarlett Johanson encarnando a Janet Leigh y a Jennifer Biel como Vera Miles- son de lo mejor de la película, quienes realmente la mantienen en pie.

Porque Hitchcock podría haber sido mucho más. Se ha perdido una buena oportunidad de hacer una verdadera disección de este genio de la historia del cine y de tanta leyenda: lleno de complejos, obsesiones –como la de trabajar y enamorarse de sus rubias-, traumas, trastornos sexuales, de humor muy negro y muy irónico, y de difícil convivencia. Hollywood podría haber hecho la gran cinta sobre Hitchcock, tan esperada y necesaria, pero en cambio Sacha Gervasi ha querido hacer sólo un relato poco incisivo, que sólo apunta, una comedia agradable con momentos dramáticos, que deja muchas cosas por decir y analizar, y que resulta algo insípida y demasiado leve.

Se esperaba mucho más. Se hace notar demasiado que Sacha Gervasi no es un director brillante, que ha tenido demasiado respeto por el material que tenía entre manos. Es su ópera prima de ficción –tras hacer un documental sobre Anvil, el célebre grupo de heavy metal canadiense- y se nota. Sin duda con este material otro director más interesante hubiera logrado algo más contundente.

De todas formas es estupendo que se haya realizado un acercamiento al autor de tantas obras maestras, y que ha sido y es objeto de tantos estudios y libros que analizan su vida y obra. Alfred es una fuente inagotable. Un clásico imperecedero que sigue influyendo a muchos cineastas y cuyas películas siguen fascinando y entreteniendo a cientos de espectadores. Y por ello debería ser un trabajo insoslayable que Hollywood hiciera una cinta profunda y certera que hablara sobre la personalidad, el curioso trato con su familia y la forma de trabajar de este hombre lleno de aristas y matices que le ha dado tanto a la industria norteamericana, porque con él hay un antes y un después en Hollywood.

Esta cinta es un buen aperitivo para todos aquellos que se adentran por primera vez en la vida y en el universo de este Mago del Suspense. Y es muy recomendable también, si es posible, que se vea en versión original para disfrutar de la dicción de Anthony Hopkins, otra de las buenas cosas de la película. Solo nominada para los Óscars del próximo 24 de febrero en el apartado de maquillaje y peluquería.