
- Cartel de Hanna - Focus Features
Hanna es la cuarta película del realizador londinense Joe Wright, tras El solista, Expiación. Más allá de la pasión y Orgullo y prejuicio. En esta ocasión, ha tratado de desligarse de sus anteriores historias con una película de acción y espías, aunque el resultado ha sido un tanto infructuoso, ya que ha repetido sus ya habituales estudios sobre el alma humana, los anhelos y las expectativas futuras, tan frecuentes en su filmografía.
Con un ritmo totalmente inadecuado para un relato de agentes secretos y asesinos sin conciencia, Hanna no ofrece lo que promete, de forma que el espectador que pretenda disfrutar de una buena película de suspense y acción, saldrá defraudado por completo.
Sinopsis de Hanna
Su guión narra la historia como si fuera la unión de una serie de retazos inconexos, no del todo explicados y, en muchos casos, carentes de sentido. Es algo habitual cuando intervienen en el libreto varios escritores, sobre todo si dos de ellos son novatos, como David Farr y Seth Lochhead.
El argumento es el siguiente: un padre entrena duramente a su hija, en un solitario y helado paraje finlandés, con el objetivo de convertirla en una asesina profesional, para cumplir una venganza. Cuando la chica está preparada, deciden delatar su posición y separarse, para cumplir su objetivo.
Hanna, incongruente relato de espías
Es el primer fallo de este incongruente relato. Un frío e implacable asesino jamás se descubre. Lo lógico es aprovechar la ventaja de la sorpresa para cumplir la misión. Pero la película, catalogada oficialmente como thriller de acción, no va de eso, a pesar de su engañosa publicidad. La protagonista ha obtenido una más que competente preparación como asesina, pero su total aislamiento del mundo real, hace que no sepa encajar en la sociedad.
Este es otro gran fallo. Para un espía, pasar desapercibido es una fase vital de su entrenamiento. Una niña que va por el mundo con dificultades para encajar por su infancia en soledad, puede valer para un estudio psicológico más propio de historias tipo Greystoke, pero no es creíble para una asesina a lo Nikita.
La poca originalidad de Joe Wright en Hanna
En muchos aspectos, la película es un experimento fallido, de un calibre similar al del filme sueco de vampiros Déjame entrar. Al igual que ésta, Hanna no es una película al uso dentro de su género y combina largos e interminables momentos de especial y profunda sensibilidad, con secuencias de acción extremadamente violentas.
Aunque pudiera parecer lo contrario, este tipo de cambios redunda de forma negativa en la capacidad de la película para emocionar, ya que se perciben como salidas de tono sin demasiado sentido, algo tan similar a la mencionada Déjame entrar, que deja muy en entredicho la supuesta originalidad de Joe Wright.
Saoirse Ronan protagoniza Hanna
Otro aspecto censurable del filme es la mala utilización de algunos de sus personajes, como el padre de la protagonista. Relegar a un actor de la talla de Eric Bana (Munich, Troya) a un papel casi prescindible, como el que le ha tocado en este filme, es poco menos que insultante. Asimismo, la siempre elegante Cate Blanchett (Robin Hood. El curioso caso de Benjamin Button) no posee la relevancia que se otorgaría a un villano de peso.
Todo queda supeditado a la actuación de Saoirse Ronan, que lleva a cabo la misma interpretación melancólica que desarrolló en The Lovely Bones, a pesar de la diferencia de los caracteres (en dicha película encarnaba al fantasma de una niña muerta).
Curiosamente la crítica internacional ensalza, de una manera un tanto desmedida, a Ronan. Pero cuidado, porque también Haley Joel Osment fue alabado por su aparición en El sexto sentido (incluso fue nominado al Óscar) y después olvidado, al comprobar que siempre parecía encarnar al mismo personaje, error que, de momento, también comete Saoirse Ronan.
Los engaños de Hanna
La sensación global que deja Hanna, al comprobar su conjunto, es la de una película de corte independiente, cuya trama parece ridícula en muchos aspectos. Carente de ritmo, utiliza la estridente banda sonora de The Chemical Brothers, junto con un volumen demasiado alto en los efectos de sonido, para sobresaltar de vez en cuando al espectador, ya que narrativamente es incapaz de hacerlo.
Además, la sensación de engaño está presente en todo el filme. Aunque cuenta con algunas secuencias de acción bastante logradas, éstas ocupan una parte mínima del metraje. Por otro lado, la supuesta originalidad queda en entredicho, no sólo por lo ya comentado en relación con Déjame entrar, sino también porque Hanna parece unirse a la nueva moda de jovencitas de armas tomar, como Chloe Moretz en Kick-Ass o Emily Browning en Sucker Punch.
Hay que reconocer que posee bondades, como la espectacular fotografía del alemán Alwin H. Kuchler (Morning Glory, Sunshine), la buena elección en las localizaciones y su lograda estética. Desgraciadamente, sus logros en el apartado técnico no pueden paliar las graves deficiencias de su ilógico y disparatado guión.
