John Le Carré, pseudónimo de David John Moore Cornewell, es un novelista británico especializado en obras de espionaje, casi siempre durante la Guerra Fría. Su personaje más conocido es el agente George Smiley, que protagonizó desde 1961 hasta 1979 cinco novelas, "Llamada para el muerto", "Asesinato de calidad", "El topo", "El honorable colegial" y "La gente de Smiley" (aparece además como secundario en otras obras del autor).

La segunda obra del personaje dio lugar en 1979 a una legendaria serie televisiva, "Calderero, sastre, soldado, espía", dirigida por John Irvin, y con el insuperable Alec Guinness encarnando a Smiley.

Ahora, adapta el mismo libro Tomas Alfredson, el director sueco que triunfó internacionalmente con "Déjame entrar", que tiene la desventaja de que está obligado a condensar la trama en lo que puede durar una película de cine, cuando la serie duraba más de cinco horas.

"El topo" se estrena en España el 23 de diciembre de 2011.

Sinopsis de "El topo", George Smiley vuelve al servicio activo

El guión de Bridget O'Connor ("Sixty Six") y Peter Straughan ("La deuda") es bastante fiel al libro original. La acción transcurre en los años 70. Los servicios secretos británicos han fracasado estrepitosamente tras poner en marcha una operación encubierta en Hungría. La cúpula está convencida de que todo se ha ido al traste porque los soviéticos han infiltrado entre ellos a un agente doble que ofrece información a Karla, uno de los jefes de los servicios de información de la URSS.

Tras el desastre de Hungría, varios agentes han sido obligados a retirarse. Entre ellos está el veterano George Smiley, a quien recurren sus antiguos jefes para que descubra al traidor. Le ayudan a juntar las piezas del puzzle antiguos colaboradores, entre ellos otros que se retiraron junto a él.

Crítica de "El topo", espías al estilo clásico

Acierta Thomas Alfredson al componer un film en la línea de los clásicos del cine de espías, como "Operación Cicerón" o la serie de Harry Palmer. Rodado según los cánones de la vieja escuela, con un ritmo pausado, decepcionará obviamente a quien busque un thriller de acción trepidante al estilo de la saga de Bourne o las películas de James Bond. Exige también en cierta medida que el espectador esté atento a los diálogos con nombres de personajes que van a ser importantes.

Aún así, Alfredson consigue hacer inteligible una historia compleja, de difícil plasmación en imágenes, y mantener la atención en todo momento, aunque en alguna parte el espectador pueda perderse. Su mayor hazaña consiste en condensar la obra original en poco más de dos horas. Indaga en asuntos de gran interés, como el sacrificio personal que realizan los personajes motivados por valores como el patriotismo, aunque muchas veces ignoran si están obrando de forma correcta.

Un reparto de campanillas

Los momentos más brillantes son aquellos en los que el realizador muestra la cara humana de Smiley, y recupera el tema de la soledad, sobre el que versaba su citada película de vampiros. Es también valiosa su reconstrucción de un período histórico complicado, de gran tension internacional, con la amenaza de fondo de que se desencadene una guerra nuclear.

El camaleónico Gary Oldman ("Drácula de Bram Stoker", "El caballero oscuro") consigue el milagro de que no se eche de menos a Guinness en el papel de Smiley. Le acompaña un reparto maravilloso compuesto por grandes figuras de la interpretación: Colin Firth, Toby Jones, Mark Strong y Tom Hardy, entre otros. Todos ellos están al máximo nivel

También es digna de mención la memorable banda sonora del español Alberto Iglesias. Se prevé que le caigan premios en los BAFTA, y quizás en la próxima edición de los Óscar, donde el año pasado Colin Firth arrasó con "El discurso del rey".