A casi diez años de finalizar la saga de El Señor de Los Anillos en el cine, la fantasía ha intentado mantener el terreno dorado otorgado por J.R.R Tolkien y la búsqueda de la destrucción del Anillo Único. Con la honrosa excepción de la heptalogía de Harry Potter, el resto de obras literarias del género han fracasado estrepitosamente en el mero intento de adaptárseles a las pantallas, cediendo a la horda de zombies, hombres lobo y vampiros (la descontinuación de Las Crónicas de Narnia y las decepciones de Eragon y La Brújula Dorada son claros ejemplos).

Con un proyecto que tuvo diversos tropiezos entre 2006 y 2010, que abarcaron desde retrasos en la filmación hasta la salida de Guillermo del Toro como director inicial del proyecto, el neozelandés Peter Jackson retoma la mitología tolkeniana con El Hobbit: Un Viaje Inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012), la primera parte de una nueva trilogía del universo fantástico que ha dado tema de debate por el alargamiento de una historia entregada en una sola novela.

La travesía hacia la Montaña Solitaria: trama de El Hobbit

Ubicada 60 años antes de los acontecimientos que dieron origen a la destrucción del Anillo Único de Sauron, Bilbo Bolsón (Martin Freeman) es un tranquilo hobbit desinteresado en las aventuras y en abandonar la Colina de Hobbiton hasta que recibe la inesperada visita del mago Gandalf (Ian McKellen) y 13 enanos: Ori (Adam Brown), Dori (Mark Hadlow), Nori (Jed Brophy), Gloin (Peter Hambleton), Oin (John Callen), Fili (Dean O´Gorman), Kili (Aidan Turner), Bombur (Stephen Hunter), Bofur (James Nesbitt), Bifur (William Kircher), Dwalin (Graham McTavish), Balin (Ken Stott) y Thorin II Escudo de Roble (Richard Armitage).

El propósito del grupo: realizar un viaje hacia la Montaña Solitaria y vencer al dragón Smaug, quien invadió el lugar años atrás, buscando así reclamar su antiguo hogar.

La mitología Tolkien cobra vida en El Hobbit

Como en los viejos tiempos del Señor de los Anillos, Peter Jackson demuestra una vez más la familiaridad que tiene con la recreación de escenarios ya recordados con anterioridad, como La Comarca de los hobbits y el Rivendell de los elfos, además de presentar nuevas áreas, demostrando así que aún preserva la capacidad de asombrar visualmente hablando por la fidelidad a la esencia de los rincones de la Tierra Media (la cueva de los trasgos en las Montañas Nubladas y la vivienda en lo más profundo del bosque del ermitaño Radagast).

Acompañado por el despliegue de una impresionante ambientación, vestuario, caracterización y la fotografía de mano del australiano Andrew Lesnie, los detalles técnicos terminan de respaldar casi a la perfección al relato, con la bien cuidada sonorización, la envolvente banda sonora de Howard Shore (otro que regresó a la tripulación de Jackson en la nueva saga) y los efectos especiales que cobran vida de manera sublime a los trolls, los gigantes de piedra absortos en una pelea y a los trasgos que rayan en una fealdad blanquecina, quienes a su vez se encargan de acechar a los protagonistas.

Si bien el guión de Philippa Boyens, Fran Walsh, Peter Jackson y Guillermo del Toro es muy fiel a la novela de 1937 (menos oscura que El Señor de los Anillos) y ofrece un efectivo prólogo en el que se aborda al pueblo enano de Erebor, en su esplendor como comunidad y su caída a manos de Smaug, la inclusión de pasajes provenientes de notas de Tolkien la vuelven un poco lenta en ritmo, sobre todo en la primera mitad de la película.

Aún cuando su intención es detallar la aparición del Nigromante y la amenaza que representa, que sucede casi en manera paralela a las aventuras de Bilbo y los enanos, se siente innecesario para el eje de la trama, entorpeciendo su narración. No obstante, cuenta con muchas escenas muy disfrutables, tanto por la acción como por los incisivos diálogos, una de ellas el intercambio de adivinanzas entre Bilbo y Gollum.

Martin Freeman: El joven Bilbo en El Hobbit

Jackson ofrece una dirección notable en un nuevo elenco que transmiten las esencias de sus personajes, sin uno destacar sobre el otro, difícil por tratarse de un numeroso grupo de estelares. El inglés Martin Freeman, como un jovencísimo Bilbo Bolsón, ofrece con gran acierto al hobbit que se debate entre la comodidad de su agujero o el llamado aventurero, que inicia una transformación interna que resalta su ingenio y valentía. A su vez, es complementado por el carisma de algunos de los enanos, entre ellos Balin y Kili.

Sylvester McCoy destaca como el bizarro Radagast el Pardo que vive aislado de la civilización en las profundidades del bosque, al igual que Richard Armitage, al encarnar a un Thorin estricto, pero compasivo, deseoso de restaurar su linaje en la Montaña Solitaria.

Caras conocidas regresan con actuaciones de calidad, siendo algunos de ellos Cate Blanchett (la Dama Blanca Galadriel), Elijah Wood (Frodo Bolsón), Ian Holm (el viejo Bilbo), Christopher Lee (Saruman antes de sucumbir a la maldad) y Hugo Weaving (el elfo Elrond), así como Andy Serkis como el trastornado Gollum e Ian McKellen como el sabio Gandalf.

El Hobbit: Un deleite visual que peca de extensión narrativa

Ante tanta expectativa generada por tratarse del mismo cineasta que adaptó una saga literaria calificada en su tiempo como “inadaptable”, que le otorgó seriedad al género fantástico y la convirtió en una de las obras maestras del cine moderno, El Hobbit superó la prueba de fuego, al preservar varios de los rasgos exitosos del Señor de los Anillos (la majestuosidad en sus paisajes, la épica y la profundidad en la trama, por mencionar algunos) con todo y una duración de casi tres horas cuyo final lleva a desear que prosiga la historia.

Sin embargo, la trama pierde un poco el rumbo por su intención en dar cabida a una historia con algunos personajes que no aparecen en el libro, siendo innecesarios en la cinta (los casos de Galadriel y Saruman). Así, su esencia tambalea un poco, al notarse la intención de alargar cinematográficamente hablando la película, cuya base principal es una sola entrega literaria.

A pesar de estos detalles, El Hobbit es una cinta disfrutable, no defraudará a los seguidores de la épica y sin duda cosechará mucho éxito e instará en la espera de sus dos secuelas. Los hobbits, los hombres, los elfos, los enanos, los istar, los orcos y el resto de las razas creadas por Tolkien están de vuelta.