En The other woman, su título original, Emilia, una guapa abogada, entra a trabajar en un prestigioso bufete. Allí conoce a Jack, su jefe, interpretado por Scott Cohen, un atractivo hombre casado y con un hijo algo repelente y sabiondo llamado William. La atracción entre los dos es tanta que no pueden evitar liarse y verse a escondidas para hacer el amor. Pero llega un día en que Emilia se entera de que está embarazada, y Jack, lejos de evadir responsabilidades, decide separarse de su mujer, una neurótica e irritable doctora interpretada por Lisa Kudrow, e irse a vivir con Emilia.

Todo les va bien, son felices, pero el drama les llega cuando su hijita muere de forma natural poco después de nacer. Esto trastocará inevitablemente sus vidas y su estabilidad.

Don Roos, director de El amor y otras cosas imposibles

Basada en la novela homónima de Ayelet Waldman, El amor y otras cosas imposibles es la cuarta cinta de Don Roos, un cineasta especialista en melodramas lacrimógenos como Lo opuesto al sexo, de 1998, Algo que contar, del 2000, o Un final feliz, de 2005.

Y El amor y otras cosas imposibles no deja de ser otro melodrama, técnicamente bien hecho y con buenas interpretaciones, como todos los anteriores.

Natalie Portman, lo mejor de El amor y otras cosas imposibles

Pero hay que decir que se trata de una cinta demasiado correcta, plana, que puede llegar a aburrir, que en el tramo final se decanta por la sensiblería, que no pasará a la historia del cine y que se olvida fácilmente, y en la que lo mejor son los actores, y en concreto la presencia de esa actriz llena de poderío y buen hacer que es Natalie Portman, una actriz capaz ella sola de salvar una película y una historia, y que haga que merezca la pena verla.

Una actriz que también está en el mejor momento de su carrera al ganar en la pasada entrega de los Óscar el de mejor actriz por su memorable papel en la cinta de Darren Aronofsky, Cisne negro, y por estrenar este mismo año ya su tercera película en las carteleras, y este próximo viernes se estrena la cuarta con Thor, de Kenneth Branagh.

Una pequeña de estatura Portman pero grande de talento y sensibilidad en la pantalla, y que debutó en el cine en 1994, con tan solo trece años, en el filme León, de Luc Besson, con Jean Reno.

También merece mención el niño Charlie Tahan, en su papel de William, creando a un delicado e irritante niño, hijo de Jack.