Steven Soderbergh (Ocean's Eleven, Traffic) dirige Efectos secundarios (Side Effects) un thriller sobre la psicofarmacología, es decir, los medicamentos prescritos para los diferentes problemas del cerebro y sus posibles consecuencias.

Su cuarteto protagonista, integrado por Jude Law, Rooney Mara, Catherine Zeta-Jones y Channing Tatum, es lo mejor de una película que se asemeja demasiado a los telefilmes de sobremesa basados en hechos reales.

Sinopsis de Efectos secundarios, de Steven Soderbergh

Inspirada en el corto Side Effects May Include de Shad Clark, la película narra los problemas en la vida de Emily Taylor (Rooney Mara) una chica que trata de suicidarse tras la puesta en libertad de su marido, Martin Taylor (Channing Tatum) encarcelado por un asunto de fraude.

Tratada por el Doctor Jonathan Banks (Jude Law) con un nuevo medicamento llamado Ablixa, Emily comienza a experimentar unos extraños efectos secundarios, que terminan por desencadenar un fatal incidente.

Efectos secundarios: entretenida pero tópica

Steven Soderbergh es uno de esos directores de quien no sabes nunca qué esperar. Capaz del mayor divertimento del año, adjetivo con el que perfectamente se podría calificar la impecable Ocean's Eleven, también es capaz de aburrir en grado sumo, como con su insufrible Contagio.

Efectos secundarios no es una ni otra. No es aburrida, ya que el ritmo de narración es bastante vivo, los acontecimientos resultan hasta cierto punto interesantes y contiene algunos giros efectistas a modo de sorpresa. Pero tampoco es una película que te deje sin aliento, ya que utiliza la intriga como si estuviéramos ante la típica película de suspense confeccionada para la televisión, de ahí que algunos de los giros anteriormente citados resulten un tanto previsibles.

Efectos secundarios: la forma por encima del fondo

La viveza del guión viene dada por el hecho de que Soderbergh evita invertir demasiado tiempo en la descripción de los personajes, además de su hábil sustitución de los típicos diálogos que sólo sirven de enlace, por vistosos juegos de cámara y una efectiva banda sonora. Incluso utiliza de vez en cuando el 3D. Es decir, un montaje bastante dinámico que evitará que la película resulte monótona.

Pero un análisis más detenido demuestra que sólo son fuegos de artificio para tapar el limitado libreto de Scott Z. Burns (El ultimátum de Bourne, ¡El soplón!), con intrigas bastante típicas. En definitiva, una técnica maravillosa para un guión convencional.

Reparto de Efectos secundarios

Otro punto a su favor son las interpretaciones de sus protagonistas, exceptuando a Channing Tatum, que vuelve a demostrar sus enormes limitaciones como actor. De todos modos, Soderbergh vuelve a acertar aquí, ya que le concede pocos minutos en pantalla, en un personaje bastante sencillo de interpretar. Por lo que Tatum no sale mal parado.

Se podría decir que Jude Law lleva el peso de la película. No sólo por su estupendo trabajo, aportando credibilidad y matices a un personaje que va evolucionando según avanza la trama. También porque en función de lo bien que caiga este personaje al público, la película gustará más o menos. Y en el difícil arte de conseguir la empatía del espectador, Jude Law consigue salir airoso.

Rooney Mara da vida al otro gran personaje del filme. Una paciente de la que uno nunca sabe qué esperar. Capaz de despertar, en función de su conveniencia, sentimientos tan distintos como la pena o el morbo, en una actuación digna de mención.

Por su parte, Catherine Zeta-Jones podría definirse como "la tercera en discordia". No está a la altura de Jude Law y Rooney Mara, pero es lo suficientemente convincente en su rol de intrigante psiquiatra.

El resto del elenco está formado por Vinessa Shaw (El tren de las 3:10, Las colinas tienen ojos), David Costabile (Lincoln, Exposados), Andrea Bogart (La casa del terror, Dark Wolf), Polly Draper (The Tic Code, Trentaytantos), Marin Ireland (Soy leyenda, Revolutionary Road) y Katie Lowes (Super 8, ¡Rompe Ralph!) entre otros.

Steven Soderbergh se retira del cine con Efectos secundarios

Por lo visto éste va a ser el último trabajo de Steven Soderbergh para la gran pantalla. No parece un gran colofón para todo un ganador del Oscar a mejor director por Traffic y de la Palma de Oro en Cannes por Sexo, mentiras y cintas de vídeo. Pero al menos, se despide con un entretenimiento digno, lo que no es poco en comparación con los estrenos que llegan últimamente.

Aunque no va a ser su última película, ya que este honor corresponde a Behind the Candelabra, un biopic para la HBO sobre la vida del pianista americano Liberace. Después pasará página para dedicarse a otros proyectos, entre los que tiene previstos las artes plásticas, el teatro y escribir un libro.