
- Drive - Film District
En el cine de acción se acostumbra a la prisa. Los cortes en la edición son constantes, la trama es acelerada y las secuencias de golpes, balazos y persecuciones están al por mayor. El director Nicolas Winding Refn toma estos elementos para crear un filme fuera de las fórmulas sin dejar atrás la adrenalina y el suspenso que uno espera ver en este estilo de obras.
Un escorpión que aguarda su ataque
Drive no sólo cuenta una historia. Es un retrato íntimo del protagonista, un audaz conductor de automóviles simplemente llamado "Driver", interpretado excelsamente por Ryan Gosling. No sabemos demasiado de él, sólo que es un tipo solitario y un mago del volante. Pero al final no hace falta. Gosling no habla mucho, y eso permite apreciar de una manera muy sui generis su actuación, que luce más con sus expresiones faciales, más que suficientes para saber por lo que pasa el protagonista. Su frialdad lo motiva a mantener el mismo tono de voz, pero las gesticulaciones y la tensión en el ambiente hacen que lo que transmite sea totalmente distinto en cada ocasión. Puede ser tan intimidante como sensible. Un romántico que en un parpadeo se convierte en un despiadado asesino.
No es el héroe tradicional del que sabemos a lujo de detalle lo que lo puso donde está. Sin embargo, las piezas para entender cómo se mueve y por qué, están ahí presentes perfectamente colocadas no tanto en la trama, sino en el ambiente de la película, ya sea en el mismo Driver o en lo que lo rodea, reflejando que una imagen puede valer más que mil palabras.
A paso lento pero seguro
La narrativa de Drive retrata exactamente la personalidad de Driver. Se mantienen tranquilos casi todo el tiempo, pero a la menor provocación, toda la ira que contuvieron estalla para proveer momentos de gran intensidad. Estos cambios de ritmo tan drásticos logran una tensión tan impactante que las situaciones más triviales parecen estar alertando que algo viene y que viene en serio. Winding Refn le da al espectador un buen tiempo para respirar tranquilamente para después acelerarle el pulso como si estuviera en un automóvil a toda velocidad. Como buen artista danés, no duda en azotar con violencia cruda en los momentos más volátiles.
El primer acto se toma su tiempo en introducirnos al mundo del enigmático antihéroe, para posteriormente encender el motor de la historia, cuyo flujo cautiva la atención tanto como por el ritmo ágil como por lo impredecible de los sucesos.
Ryan Gosling es acompañado por un reparto que si bien no está en su misma línea de actuación, resulta efectivo. Cada personaje motiva a Driver a mostrar alguna de sus aristas. El mecánico Shannon, interpretado por Bryan Cranston, es el que mejor lo conoce y con quien el conductor se siente en su zona de comfort. Carey Mulligan es Irene, quien saca su faceta más noble y quien le da una motivación para su día a día. Los encargados de complicar las cosas son los mafiosos Bernie Rose y Nino, interpretados por Albert Brooks y Ron Perlman respectivamente, debido a que son los que llevan a Driver a detonar su lado más agresivo.
Veredicto
Drive es una montaña rusa de emociones que tiene sus partes en un armónico balance. Tanto los diálogos como las secuencias de acción están justo cuando tienen que estar y en su justa medida. Gosling y Winding Refn muestran a un multifacético individuo que no necesita más que una mirada para decirlo todo y cuya exploración interna resulta de lo más emocionante. Todo esto complementado con una espectacular carga visual.
