Dos tipos inmaduros de mediana edad están cansados en su matrimonio con respecto al sexo. Ya no tienen esa pasión que sentían por sus esposas, y por ello están insatisfechos y se "comen con los ojos" todo cuerpo que les parece atractivo que ven por la calle. Son unos verdaderos "salidos", parecen unos adolescentes, y eso que ya tienen edad suficiente como para comportarse como unos responsables padres de familia. Sus mujeres lo notan y deciden concederles una semana libre, una semana de carta blanca total, en la que podrán hacer lo que quieran y con quien quieran en cuestión de sexo, para que, como les ha dicho una amiga, así volverán descargados y el matrimonio saldrá beneficiado.

Esta es la sinopsis de la nueva comedia de los directores más irreverentes de la industria Hollywoodiense.

El cine de los Farrelly, directores de Carta Blanca, es todo un género

Los directores de las aclamadas Algo pasa con Mary, Matrimonio compulsivo, Pegado a ti, Amor ciego, u Ósmosis Jones presentan con esta Carta Blanca otra comedia romántica con todo su estilo sencillo y fresco, con sus personajes raros y estrambóticos, y con todo su humor escatológico, soez y muy atrevido que tanto les caracteriza y que tantos éxitos les han proporcionado. Tan atrevido que en Estados Unidos el filme ha sido calificado como R, claramente para mayores de 18 años.

Su cine, que insuflara aire fresco a la comedia allá por la mitad de los noventa, gusta tanto al público como a la crítica, y cada nuevo estreno es un acontecimiento en la salas de todo el mundo que se llenan semana tras semana para ver unas comedias tan divertidas como también tópicas y sentimentales en sus planteamientos argumentales.

Carta Blanca, de los Farrelly, está lejos del aburrimiento

Sin duda Carta Blanca no defraudará a los seguidores de estos dos hermanos, Peter y Bobby. Llena de gracia, buen ritmo, buenas interpretaciones y gags que troncharán de risa a más de uno, la película es un estupendo producto de diversión a la altura de las mejores cintas de los Farrelly como Algo pasa con Mary, con Ben Stiller, Vaya par de idiotas, o Yo, yo mismo e Irene, con el histriónico Jim Carrey.

El espectador sale de la sala habiendo pasado un buen rato porque la cinta logra lo que pretende, y además puede hacer reflexionar sobre el tema de la carta blanca sexual del que trata la película.

Cien por cien Farrelly, abstenerse todos aquellos espectadores a quienes desagrada este cine lleno de acidez y humor zafio pero tan desopilante y liberador.