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Crítica de "Anonymous", con Vanessa Redgrave y Rhys Ifans

Cartel de Anonymous, de Roland Emmerich - Columbia Pictures
Cartel de Anonymous, de Roland Emmerich - Columbia Pictures
Roland Emmerich se plantea "¿fue William Shakespeare un impostor?" en este drama de intrigas, traiciones y celos, rodado con nulo rigor histórico.

Roland Emmerich, el director que posiblemente más veces haya asolado el mundo con películas como 2012, El día de mañana o Independence Day, cambia por completo de registro con Anonymous, un drama político en clave de thriller, en el que se atreve a dudar del dramaturgo más importante en la historia de Inglaterra: William Shakespeare.

La película destaca por su completa falta de fidelidad histórica, dejando en entredicho la labor de documentación de sus responsables. La parte positiva son las impecables interpretaciones y la lograda fotografía, aunque ésta sea un calco de lo visto años atrás en Shakespeare in Love, de John Madden.

Roland Emmerich falta al respeto a William Shakespeare en Anonymous

Cuando Ron Howard se atrevió a llevar al cine la incongruente novela El código Da Vinci, de Dan Brown, parece que abrió la puerta para la escenificación de todo tipo de teorías de conspiración, independientemente de la posible veracidad de las mismas.

Siguiendo esa línea de "todo vale a la hora de hacer cine", Roland Emmerich y su guionista John Orloff (Un corazón invencible, Ga'Hoole - la leyenda de los guardianes) han ideado un rocambolesco relato en el que no han dejado títere con cabeza, ya que no sólo han tratado de destrozar la memoria de Shakespeare, a quien han representado como un ser tan despreciable como casi analfabeto, sino que también han modificado a su antojo, la historia de Inglaterra en la época Isabelina del siglo XVI.

Emmerich se sirve de alguna laguna histórica, como el tiempo que Shakespeare pasó sin escribir o los pocos hechos documentados sobre su vida privada, sobre los que hace un profundo hincapié, para justificar su ofensa hacia uno de los escritores más grandes de la literatura universal.

Guión caótico de Anonymous

Curiosamente no pone tanto énfasis en la cronología sobre la publicación de sus obras, las cuales estrena según la conveniencia del guión. Tampoco explica cómo, si existe un importante desconocimiento acerca de su vida, tiene constancia de que fuese un habitual cliente de prostíbulos, además de un borracho y un chantajista.

Hablando de cronología, la narración es un completo caos debido al torpe e indiscriminado uso de la analepsis o flashback. Esta técnica suele utilizarse para aclarar partes de la trama, pero en manos de Emmerich deviene en todo lo contrario, ya que cualquier explicación queda oscurecida por los constantes y desordenados saltos temporales.

Otro descuido importante se produce con respecto a la edad de algunos personajes, ya que mientras los protagonistas envejecen paulatinamente, los secundarios parecen tener siempre la misma edad.

La interpretación, lo mejor de Anonymous

Siguiendo con los personajes, el guión continúa mostrando graves deficiencias, ya que no logra despertar la empatía del espectador. Muy al contrario, a pesar del buen trabajo interpretativo ofrecido por Rhys Ifans (Las vidas posibles de Mr. Nobody, Notting Hill), Vanessa Redgrave (Julia, Cartas a Julieta) y David Thewliss (Harry Potter, El niño con el pijama de rayas), la poca profundidad con que se trata a los personajes, unida a la confusa y enredada narración, consiguen que llegue un momento en que la trama deje de importar.

Los tres actores mencionados son la parte más destacable de Anonymous, en contraste con la elección de Rafe Spall (One Day, Arma fatal) para el papel de William Shakespeare. Su excesiva y sobreactuada interpretación parece concebida como un insulto más hacia el célebre literato inglés.

Otra parte a priori salvable es la realista fotografía y el aspecto visual. Sin embargo la estética es una copia descarada de la oscarizada Shakespeare in Love, lo que no deja en buen lugar la capacidad de ingenio de Emmerich.

Anonymous de Roland Emmerich desata la polémica

Como era de esperar, Anonymous ha creado una gran controversia, ante su insultante e irreal visión de William Shakespeare. Una de las principales reacciones ha llegado por parte de la Shakespeare Birthplace, que a modo de protesta, ha ordenado tachar el nombre de Shakespeare de carteles de pub y señales de tráfico. Un enfurecido Paul Edmondson, responsable de la fundación en cuestión, denunció los hechos históricos contradichos por la película, además de recalcar el peligro de que el nombre de Shakespeare sea cuestionado, debido a los engaños del filme.

Y es que una cosa es tomarse ciertas licencias para agilizar un largometraje cinematográfico y otra muy distinta desautorizar por completo, sin pruebas contundentes, a alguien del calado mundial de William Shakespeare.

Si al menos la película hubiera tenido un alto componente cómico, como la parodia Miguel y William de Inés París, que fantasea con un encuentro entre Cervantes y Shakespeare en España, a finales del siglo XVI (realmente nunca se conocieron), se podrían haber perdonado muchas cosas.

Pero este disparate mal estructurado que ha concebido el alemán Roland Emmerich, repleto de giros absurdos de guión y subtramas propias de telenovela, no alberga espacio para el humor. Más bien parece un paso lógico en su carrera, ya que después de destrozar a conciencia el planeta Tierra con sus películas anteriores, ahora ha decido tratar de destruir la realidad histórica. Ciertamente parece un ejercicio de futilidad.

Edgar Ayala, Edgar Ayala

Edgar Ayala Ruiz - Siempre he sido un apasionado de la escritura. Es curioso porque mi formación académica no tiene que ver, precisamente, con ...

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COMENTARIOS

17-nov-2011 20:05
Invitad@ :
La película es una vergüenza. Poner en duda a todo un Shakespeare es una estupidez pero si tienes dinero te dejan hacer lo que te de la gana. Ysi sólo fuera eso, pero como historiador que soy pasé verguenza ajena.
1 Comentario:
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