Cuando en septiembre de 2010 Mike Portnoy anunció su salida de Dream Theater, el mundo del Metal Progresivo se conmovió. Es que Dream Theater y Mike Portnoy, después de tantos años, ya parecían una misma cosa. El baterista, segundo más joven en ingresar en el salón de la fama de los bateristas modernos, llegó a ser casi tan importante o incluso más que la propia banda. Él fue responsable de gran parte del masivo éxito de los neoyorquinos dándole a las composiciones del grupo un toque único gracias a su inigualable y distintiva técnica tras los parches.

Pero A Dramatic Turn of Events demuestra que en Dream Theater hay vida después de Mike Portnoy.

Un cambio de eventos dramático

Los únicos que al parecer se tomaron con calma la salida de Mike Portnoy fueron los restantes miembros de la banda. En abril de este año y a través de una especie de mini-documental que se vio por Youtube, el grupo mostró las sesiones con diferentes bateristas. Finalmente, el elegido fue Mike Mangini, también integrante de la banda del cantante James LaBrie. Mangini ha obtenido cinco veces el record al baterista más rápido, por lo que en cuanto a técnica y rapidez no hay nada que reprochar. Claro que velocidad no implica buen gusto. De todos modos, Mangini no llegó a escribir nada para A Dramatic Turn of Events, por lo que habrá que esperar un poco más para ver cual es su verdadero aporte a la banda.

Yendo al disco en sí, la portada con esa soga amenazando cortarse y el título parecen una clara autoreferencia al momento que vivió Dream Theater.

El álbum abre con "On The Backs Of Angels" y la batería de Mangini con un aire a la de Portnoy en "Pull me Under", aquel clásico de Images and Words. Voces bien melódicas de LaBrie y el primero de una larga serie de interludios instrumentales, esta vez con solo de piano. Una canción muy en la vena de los últimos lanzamientos de Dream Theater.

El contraste llega con "Build Me Up, Break Me Down" y su gran riff inicial. Sin dudas el mejor momento del disco si sos de los que creen (me incluyo) que Train of Thought es el mejor trabajo de la banda. Algunos gritos de un LaBrie más agresivo convierten a este segundo tema en el más pesado del disco, aunque sin llegar a la oscuridad que destilaba el comienzo de Black Clouds and Silver Linings y esas líneas de voces podridas en "A Nightmare To Remember", faceta lamentablemente dejada de lado esta vez.

Hasta ese momento, Mangini pasa casi desapercibido, cumpliendo correctamente con su tarea pero sin sorprender. Esto comienza a cambiar con "Lost Not Forgotten" y su intro instrumental de 2:40 minutos y su aún más extenso medley colmado de solos de guitarra y teclado.

Lo más flojo viene por parte de las voces, no porque LaBrie cante mal, sino porque la construcción de las melodías vocales no llama la atención. No hay estribillos memorables, aunque si momentos emotivos como en "This Is The Life", en donde LaBrie es acompañado por el piano y por un gran trabajo de John Petrucci y su guitarra.

Unas panderetas y un grito que sólo se me ocurre definir como "chamánico" abren "Bridges in the Sky", tras lo cual unos coros muy a lo Rhapsody of Fire son la antesala de otro buen riff de Petrucci. Gran segunda parte del estribillo en la que se luce LaBrie y el reglamentario interludio instrumental con batalla de solos entre la viola y el teclado de Jordan Rudess.

Por momentos se abusa de ese recurso, que puede llegar a aburrir a los menos interesados en el virtuosismo. Pero claro, después llegan los 4:30 minutos instrumentales de "Outcry" y uno no puede dejar de admirar la suprema demostración de talento que Mangini, Petrucci y Rudess entregan, cada uno con su instrumento. Casi que sorprende la reaparición de LaBrie, recordándonos que estamos ante una banda con cantante.

En "Far From Heaven", la canción más corta del disco, vuelve la emotividad. Únicamente piano y voz en una pequeña pieza.

"Breaking All Illusions", canción en donde el bajista John Myung co-escribió la letra (algo que no ocurría desde "Fatal Tragedy" de Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory en 1999) repite la misma fórmula. Extansas instrumentaciones con muchos solos de batería y teclado y algún interesante punteo de guitarra, seguido por un largo unipersonal de Petrucci. El resto sobra.

A Dramatic Turn of Events cierra con "Beneath The Surface". Guitarras acústicas y un cello acompañan a LaBrie en otro tema a medio tiempo que aporta poco y nada.

La sensación que queda luego de escuchar este 11º disco de Dream Theater es que a varias canciones le sobran algunos minutos. Mangini cumple con creces, aunque sin descollar. Se trata de un típico álbum de Dream Theater, casi sin variantes con respecto a sus trabajos anteriores, algo que de todos modos a esta altura parece poco probable.

Quienes disfrutan de toda la discografía de la banda quedarán satisfechos con este nuevo disco, aunque el nivel compositivo no sea superlativo. Quienes buscaban alguna variante teniendo en cuenta el cambio en la formación, no la encontrarán. Buen disco de Dream Theater, uno más.

Lista de temas

  • 01-"On The Backs Of Angels": 8:42.
  • 02-"Build Me Up, Break Me Down": 6:59.
  • 03-"Lost Not Forgotten": 10:11.
  • 04-"This Is The Life": 6:57.
  • 05-"Bridges in the Sky": 11:03.
  • 06-"Outcry": 11:24.
  • 07-"Far From Heaven": 3:56.
  • 08-"Breaking All Illusions": 12:25.
  • 09-"Beneath The Surface": 5:26.