Siete capítulos, uno por cada día de la semana, rodados por otros tantos realizadores de diferentes países. Se diría que en cierta manera, "7 días en La Habana" está emparentada en cierta manera con "Paris, je t'aime" y "New York I Love You", también consagradas cada una de ellas a una importante ciudad. La diferencia es que en esta ocasión se prescinde del elemento romántico como nexo de unión.

7 días en La Habana" se estrena en España el 5 de octubre de 2012.

Una obra colectiva con directores de primera fila

Cada segmento de "7 días en La Habana" viene a ser totalmente independiente, salvo porque de vez en cuándo aparecen pequeñas conexiones entre ellos. Como casi siempre en una obra similar, el conjunto resulta descompensado, con evidentes altibajos. El conjunto acaba siendo excesivamente ligero, pues abunda lo anecdótico y se echa de menos la crítica a la situación social y política, salvo en algún pasaje aislado.

En "7 días en La Habana" destaca "Jam Session", del argentino Pablo Trapero, que cuenta con un protagonista de lujo, el realizador Emir Kusturica ("El tiempo de los gitanos", "Underground", "Gato negro, gato blanco"), interpretándose a sí mismo. Aunque va a recibir un premio en el Festival de Habana, está más interesado en la vida nocturna y en interpretar música con el conductor que le han asignado, que resulta ser un gran trompetista. El serbio demuestra tomarse a sí mismo con humor al haberse prestado a que el argentino le describa de forma exagerada como un tipo que odia a esos entusiastas del cine que le tienen entre los grandes.

Los interminables discursos de Fidel Castro

También tiene su gracia "Diario de un principiante", del palestino Elia Suleiman, que se interpreta a sí mismo esperando que le reciban en la embajada. Pero nadie le puede atender hasta que acabe el discurso que ofrece Fidel Castro, y que se retransmite por televisión, así que sale a las calles, casi desiertas. No se espera que el dirigente puede eternizarse frente al micrófono.

Arranca con fuerza, pero se queda casi en nada el trabajo como director del conocido actor puertoriqueño (nacionalizado español) Benicio del Toro, que ya había sido responsable del corto Submission. En "El Yuma" relata el encuentro de un turista estadounidense, Teddy Atkins (un correcto Josh Hutcherson) con un travesti, aunque lo mejor es una discusión entre varios ciudadanos sobre por qué llaman "yumas" a los yanquis.

Decepciona el español Julio Medem, con "La tentación de Cecilia", una historia repleta de pasión sexual en la línea de sus últimos trabajos, como la nefasta "Habitación en Roma". Daniel Bruhl encarna a un español obsesionado con una bellísima cantante cubana, pareja de un jugador de béisbol en declive. Filmada con solvencia y bien interpretada, podría haber dado más de sí.

Fragmentos decepcionantes

Se esperaba más del francés Laurent Cantet, director de "La clase", que en "La fuente" presenta a una mujer que organiza una fiesta con sus vecinos en honor a la diosa (o imagen de la Virgen María) a la que representa una vieja estatua del edificio.

De la misma forma, no vuela muy alto el único cubano de entre los siete realizadores, Juan Carlos Tabío, que recupera a dos de los protagonistas de la codirigida por él "Fresa y Chocolate", Jorge Perugorría y Mirta Ibarra. Pero "Dulce amargo", sobre una psicóloga que elabora pasteles y tartas para sostener a su familia, tiene poca entidad.

Tampoco emociona excesivamente "El ritual", del argentino radicado en Francia Gaspar Noé ("Irreversible"), que se reduce a filmar la ceremonia con la que tratan de exorcizar a una joven que mantiene una relación lésbica.