El cine se ha reservado una buena lección para aquellos que pensaban que estaba todo dicho en materia de filmes apocalípticos. Los optimistas del cine, aquellos que amamos el arte del celuloide y que jamás abonaremos al “Todo tiempo pasado fue mejor”, esperamos el reconocimiento de los escépticos. Buscando un amigo para el fin del mundo, sin ser una película descomunal, compensa la apuesta y devuelve algunas fichitas al grito del fuego sagrado: “¡mañana es mejor!”

Estreno de Buscando un amigo para el fin del mundo

La directora Lorene Scafaria escoge a la pareja menos pensada: Steve Carell y Keira Knightley. Pero la unión de dos impensados no se limita a lo actoral. Scafaria recompone la cercanía del fin del mundo con una mirada bien lejana a la del género desolado, que tuvo en La carretera (ver crítica) su mejor exponente. Al unir el apocalipis con el humor absurdo (algo que una cabeza delirante podría imaginar), confunde hasta al más precavido al abrazar estos dos conceptos con el género de una comedia romántica. Y para esto sí que ya no alcanzan las audacias más audaces. Carell, Knightley, Apocalipsis, absurdo y romanticismo es too much. Y así todo, funciona.

Sinopsis de la película

Dodge (Carell) es un eficiente y opaco vendedor de seguros. Encima de todo, apenas enterarse de que el mundo dará las hurras en veinte días, su esposa lo abandona. Muchos creen en lo mismo: si un asteroide hará estallar el planeta en mil pedazos, a vivir se ha dicho.

Penny, la vecina de Dodge (Knightley), es todo lo contrario. Dormilona, despistada, atontada pero romántica, la joven comprende que no se ha despedido de sus padres por perder el tiempo con novios de cuarta. Cuando los saqueos lleguen hasta su edificio, ambos partirán ruta adentro para saldar las cuentas pendientes con la vida.

Steve Carell y Keira Knightley, juntos en una película distinta

Scafaria divide el film en dos partes bien distinguidas. Un comienzo delirante a puro humor, con la mayoría de la gente entregada al disfrute, es continuado por una segunda mitad familiarizada con lo romántico, incluso coqueta del melodrama. Una vez superada la sorpresa que supone la unión de un desconocido Steve Carell (gracias al cielo, sin las morisquetas molestas que lo han hecho famoso) con la bella Knightley (completamente distinta a como se la vio en Un método peligroso -ver crítica), la intriga del espectador pasa por cómo llegarán esos dos a escaparse el fin del mundo.

Crítica de Buscando un amigo para el fin del mundo

Sin embargo la directora jamás dará muchas esperanzas al respecto. Y allí radica el mayor logro de Buscando un amigo para el fin del mundo. Como todo road-movie, que interpreta el viaje como cambio y la distancia como oportunidad, la película dará pie no a una sino a muchas transformaciones: la del propio film, que terminará bien distinto a aquello que comenzó; la de los personajes, que evolucionarán a medida que los minutos transcurran, y también la del espectador, que comprenderá a fuerza de asteroides, que el tiempo debe considerarse en valía y no en cantidad, que el final feliz puede eludir los clichés del cine, que el disfrute no es la pareja con la que uno se acuesta sino aquella con quién se apaga la luz. Psee. Lorene Scafaria resultó una romántica. Y su Buscando un amigo para el fin del mundo, una esperanza. Porque afuera del cine sí hay un mañana. Y tiene que ser mejor.