Blancanieves y la leyenda del cazador (Snow White and the Huntsman) es la segunda adaptación cinematográfica, en lo que va de año, del célebre cuento de los hermanos Grimm, Blancanieves y los siete enanitos.

Dirigida por el prestigioso realizador publicitario Rupert Sanders y protagonizada por Kristen Stewart, Charlize Theron y Chris Hemsworth, la película es una versión tan libre como oscura, en la que los efectos especiales y la fotografía están muy por encima de su previsible, aburrido y mediocre guión.

Los cuentos infantiles de moda

En los últimos años, tanto en cine como en televisiónm se ha puesto de moda readaptar los cuentos de hadas infantiles. En la gran pantalla ya hemos visto este año otra versión de Blancanieves con Mirror Mirror, protagonizada por Julia Roberts y el año pasado Caperucita Roja, en clave "crepuscular", de la mano de Catherine Hardwicke. En cuanto a series televisivas, actualmente se emiten Érase una vez y Grimm.

Es posible que los éxitos comerciales de las sagas Harry Potter y Crepúsculo tengan bastante que ver con esta nueva moda. En Hollywood ya se sabe: todo lo que huela a negocio debe ser explotado hasta sus últimas consecuencias. Por ello no es de extrañar que se haya elegido a la protagonista de la citada saga vampírica, Kristen Stewart, para encarnar a Blancanieves.

La elección de Kristen Stewart como Blancanieves

En un principio se pensó optar por alguien semidesconocido para el papel. Se barajaron nombres como Felicity Jones (Cruce de destinos), Riley Keough (The Runaways), Bella Heathcote (In Time) o Alicia Vikander (Anna Karenina).

Después hubo un cambio radical de idea y en una nueva lista, las posibles candidatas fueron Dakota Fanning (El fuego de la venganza, La guerra de los mundos) y Kristen Stewart. Los responsables decidieron obviar el talento de la primera y se decantaron por la segunda, seguramente con la esperanza de atraer a las salas a todos los fans de Crepúsculo.

Charlize Theron infinitamente más bella que Kristen "Bella Swan" Stewart

Pero el problema era otro: la protagonista debía rivalizar en belleza con nada más y nada menos que Charlize Theron. Y no existe universo, ya sea real o ficticio, en el que cualquiera de las intérpretes antes mencionadas haga sombra, en cuanto a atractivo físico, a la famosa sex symbol.

En el caso de Kristen Stewart, el problema se acrecienta todavía más. Por un lado "Bella Swan", sin ser fea, no tiene precisamente un físico espectacular. Pero por otro, sus reducidas dotes para la interpretación (tiene una inexpresividad tal que podría formar parte de cualquier museo de cera) quedan todavía más en evidencia ante toda una ganadora del Oscar (en 2003 por Monster).

Así pues, vista desde este prisma, la película podría considerarse o bien de ciencia ficción, o bien cómica, como una parodia de un espejito mágico bastante miope.

Charlize Theron, lo mejor de Blancanieves y la leyenda del cazador

Bromas aparte, lo mejor de la película es todo lo relacionado con Charlize Theron. Los primeros quince minutos son fabulosos, como si del inicio de una buena película de terror se tratara. En esos momentos se define perfectamente la terrible maldad de su personaje, la reina Ravenna, un ser perverso, sin escrúpulos ni conciencia, que utiliza perfectamente sus armas, tanto la magia como su sensualidad, para conseguir siempre su objetivo.

El resto del metraje es muy diferente. La temible madrastra casi no aparece ya hasta el final, quedando todo en manos de una muy limitada Kristen Stewart, con un lento y soporífero relato en el que se adivinan fuertes influencias de Crepúsculo y El señor de los anillos.

Guión previsible y poco original de Blancanieves y el cazador

Y es que el guión concebido por el debutante Evan Daugherty y John Lee Hancock (The Blind Side, Un mundo perfecto) es un constante querer y no poder. Pretende ser original, pero no lo consigue, ya que narrar cuentos de forma oscura es algo que se viene haciendo desde hace muchos años.

Tampoco justifica su excesivo metraje, unos 127 minutos, para lo poco que en realidad cuenta. Además comete uno de los errores más típicos en la última era de Hollywood: telegrafiar exactamente cómo va a ser el final de la película a los veinte minutos de metraje.

Después están las incongruencias. Es inconcebible que una adolescente que ha pasado casi toda su vida encerrada en una pequeña mazmorra, posea la suficiente forma física como para huir de su prisión a base de golpes, saltos y eternas carreras. Si el protagonista hubiera sido un Steven Seagal en sus años mozos, por muchas "fantasmadas" que hubiese, su cara de bruto y su físico de matón harían creíble la sucesión de acontecimientos. Pero la endeble figura de Kristen Stewart y su total ausencia de carisma, vuelven a acercar esta historia de Blancanieves a la parodia.

Reparto de Blancanieves y la leyenda del cazador

Del resto de actores sólo se salva alguno de los enanos, como Ian McShane (Deadwood, El aprendiz de brujo), Bob Hoskins (Doomsday, Super Mario Bros.) o Nick Frost (Paul, Attack the Block).

Porque los dos protagonistas masculinos, entre los que Blancanieves debate su amor (otra vez igual que en Crepúsculo), encarnados por Chris Hemsworth (Thor, Los vengadores) y Sam Claflin (Piratas del Caribe 4) no aportan prácticamente nada a sus respectivos caracteres.

Ópera prima de Rupert Sanders

Así pues, el debut cinematográfico de Rupert Sanders, uno de los vanguardistas del mundo de la publicidad, no ha sido muy feliz. El gran diseño de producción, con colosales catedrales, ambiente de época y una magnífica fotografía, que logra una impecable ambientación, son sus cartas de presentación como publicista.

Sin embargo, la vulgar realización de las batallas y la poca capacidad de síntesis en una trama que dura demasiado para lo poco que cuenta, indican que Sanders es un auténtico novato en cuanto a las películas de cine.

Aún así se habla de una segunda parte. Todo dependerá de la recaudación en taquilla.