Kate Hudson y Gael Garcia Bernal se reúnen en un film llamado "Amor por siempre". Listo. Otra comedia romántica en la lista de Kate Hudson. Pero no. Esta vez es mucho peor. Kate Hudson comienza con su inefable personaje fiestero y después se va hacia el melodrama absoluto. Bingo. Estamos fritos. Por qué, por qué, por qué.

Pero ojo al piojo. Que hay público para todo y también lo habrá para Amor por siempre. Habiendo dejado en claro que el film recurrirá a todos los golpes bajos y lugares comunes para sacar risas, primero, y lágrimas después, adelante con la sinopsis, y luego habrá espacio para buscar los elementos positivos y negativos de la película.

Amor por siempre, sinopsis de la película

Marley (Kate Hudson) trabaja en publicidad, es más rápida que la luz y no cree en las parejas formales. Tras un breve periplo por el cielo, donde la mismísima Whoopi Golberg en versión Dios le dirá que se está muriendo, Marley reconocerá que tiene un deseo por cumplir en vida. De regreso a la tierra, la joven se entera que padece un cáncer furibundo. Marley tendrá tiempo para cumplir su deseo, que puede incluir a su doctor Julian Goldstein (Gael García Bernal).

Kate Hudson, al salvataje del film

Ahora sí, lo positivo. Sin duda alguna es la propia presencia de Hudson la que le da al film los mejores momentos. La blonda actriz repite su personaje más clásico (ese de No me quites a mi novio, igualita, igualita), y si bien esa mujer moderna, descarada, atrevida comienza a repetirse, hay que reconocer, nobleza obliga, que le sale bien. Hudson toma un gastado guión que recurre a situaciones vistas una y mil veces en el cine y así todo, le saca algo de jugo, gracias a la chispa que su propio oficio aporta.

Más elementos positivos. La combinación de géneros. Si bien comedia romántica y melodrama son dos géneros bastante vilipendiados, al sumarse al menos rompen lo absolutamente previsible. Menos por menos ¿es más?

Último elemento positivo, la correcta dirección de Nicole Kassell. Sin audacias, la directora (El hombre del bosque, 2005) sabe darle el tiempo exacto a cada secuencia, sin alargar demasiado, sin apurarse tampoco, la cosa, a su manera, funciona y eso es importante.

Crítica de una película sin demasiada altura

Pero como de un film gastado se trata tampoco pueden dejarse de señalar los problemas. Con la obvia imposibilidad de hacer referencia al final, con los títulos sobreimpresos y una escena que raya con lo ridículo absoluto, otros fallas se amontonan en Amor por siempre: el poco lugar que ocupa lo romántico; lo incómodo de Gael García Bernal, obligado a hablar en una lengua que no sabe; la nula química que se da entre Hudson y este desorientado Gael; la poca inteligencia de los guionistas al desaprovechar el origen latino del galán; el ultra repetido lugar común de que aquel que no se toma en serio la vida debe ser necesariamente publicista, y muchas flaquezas más que el propio espectador o espectadora deberá descubrir.

Amor por siempre, melodrama romántico en torno al cáncer

Pero Amor por siempre enfrenta una última contra y esta no tiene que ver con el film en sí. Por cuestiones de mercado, la película se estrena a pocos días de 50/50 (ver crítica), un film que aborda temática parecida, lo cruel de una enfermedad tan grave a tan poca edad, pero lo hace con mayor originalidad y con las ideas frescas. Un detalle importante separa ambos filmes en lo conceptual: en 50/50 la lucha es por salvarse, es decir, existe cierto desafío al destino; en Amor por siempre, la lucha es por atravesar con dignidad y alegría lo inevitable, es decir, existe cierta aceptación del destino. No hay valoración en este punto, sólo queda señalado.

El melodrama tiene su público. También lo tiene la comedia romántica. Kassell y Hudson los baten en coctelera y sacan su propio trago: comedia melodramática. Habrá que ver si los públicos también se mezclan, o al menos si no se rechazan entre sí.