El 15 de septiembre de 2008 pasará a la historia como la fecha de inicio de la mayor crisis económica a nivel mundial desde el crack de la bolsa en 1929. Ese día Lehman Brothers, veterana compañía financiera fundada en 1850, caía víctima de las hipotecas subprime y se hundía en los océanos financieros arrastrada por el peso de una deuda de 613.000 millones de dólares.

La Crisis Financiera Internacional y el déficit público

El hundimiento de este transatlántico económico provocó un tsunami que hundió las bolsas de todo el mundo y amenazaba con terminar con el sistema financiero internacional. Era de tal magnitud la catástrofe económica que hasta los más acérrimos defensores del libre mercado pidieron ayuda a los gobiernos, empezando por EEUU y siguiendo por Europa, para paliar los efectos del desastre.

Los gobiernos de todo el mundo acordaron pertrechar sus economías, apuntalando a las entidades financieras afectadas mediante inyecciones de capital y nacionalizaciones de bancos. Para ello tuvieron que gastar ingentes cantidades de dinero, sólo en la Unión Europea más de 3 billones de € provocando un aumento brutal del déficit público, esperando así poner diques de contención al maremoto económico.

Pero la ola llegó y los diques no fueron suficientes para frenar el impacto. Las economías con mejores fundamentos, caracterizadas por la productividad, la inversión en investigación y la competitividad acusaron el golpe pero resistieron. Los países con bases económicas endebles, sectores productivos desproporcionados, baja competitividad y excesivamente dependientes de la demanda interna, se hundieron, ese fue el caso de Grecia, Portugal o Irlanda, o se encuentran bordeando el abismo.

España: crisis financiera, estallido de la burbuja inmobiliaria y desempleo

En este último grupo se encuentra España, que a los problemas derivados de la crisis financiera internacional añade un factor propio: el hundimiento del sector de la construcción. El estallido de la burbuja inmobiliaria manda a más de dos millones de españoles al paro, y lo que es peor con pocas o ninguna opción de reincorporarse al mercado laboral debida a su baja cualificación profesional.

Las cifras del paro pasaron del 8% en 2007 al 20% en 2010 y ahora mismo ronda el 25% de la población y las perspectivas indican que la destrucción de empleo se prolongará durante los próximos 3 o 4 años. Si este dato resulta desalentador, más preocupante es saber que más del 50% de los jóvenes españoles en edad de trabajar, siendo la franja de población con mayor preparación, está desempleado.

El ciudadano de a pie veía la crisis al principio como una noticia en los informativos o un tema de debate en las tertulias de los diferentes medios, pero a medida que se hablaba menos de Lehman brothers y Goldman Sachs y las cifras de desempleo aumentaban, la realidad se trasladaba de los periódicos a la calle.

Deuda soberana, subidas de impuestos y recortes del sector público

Pero llega un momento en el que el avance inexorable de la crisis termina por golpear a toda la población. El gobierno central y las comunidades autónomas llegan a una situación en la que la caída general de ingresos por recaudación, junto con la limitada capacidad de acceso al crédito en los mercados para financiarse vía emisión de deuda, hace indispensable recortar gastos.

Los primeros damnificados, como suele ser habitual, fueron los empleados públicos, que padecieron una reducción salarial del 5% en 2010, y los jubilados que vieron congelada su pensión, salvo las de menor cuantía y las no contributivas.

Recortes en Sanidad y Educación, subida del IVA y privatizaciones

Pronto se advirtió que no era suficiente, ya que el grueso del gasto público en España se concentra, sin olvidar la financiación de las prestaciones por desempleo, en la sanidad y la educación. Las medidas adoptadas en abril por el gobierno presidido por Mariano Rajoy fueron instaurar el copago farmacéutico, entre 8 y 20 euros según renta por receta, disminuir el número de profesores y aumentar el número de alumnos por aula y prácticamente doblar el precio de las matrículas universitarias. Todo ello con el objetivo de ahorrar 10.000 millones de euros.

Tampoco estas medidas y otras de menor calado bastaron y el último esfuerzo hasta el momento se ha producido en el mes de julio. Subida del tipo general del IVA del 18 al 21%, se mantiene el superreducido de los productos básicos en el 4%y el reducido pasa del 8 al 10%. Pero algunos productos como cultura, espectáculos, servicios funerarios o gafas y lentillas pasan del reducido al general por lo que la subida es del 8 al 21%.

Supresión de la desgravación por compra de vivienda, reducción de concejales en los ayuntamientos, supresión de la paga extraordinaria de navidad a los funcionarios, liberalización de RENFE (la red de trenes) y AENA (Aeropuertos) y liberalización de horarios comerciales entre otras medidas, con el objetivo último de obtener 65.000 millones de euros.

El Rescate del sector financiero español y la deuda española

A todo ello hay que añadir el rescate bancario por importe de 100 mil millones de euros, solamente Bankia supone más de 23.000 millones, que el gobierno se ha visto obligado a solicitar a la Unión Europea, para sanear aquellas entidades bancarias “infectadas” por stocks de miles de viviendas sin salida comercial.

Negro panorama para la economía española cuya deuda total supone un 300% del PIB, si bien la deuda pública se sitúa alrededor del 72% y llegará al 90% a final de año tras asumir el estado los compromisos del rescate bancario, y cuyas esperanzas de supervivencia pasan por obtener financiación del Banco Central Europeo mediante la compra masiva de deuda española por parte de esta entidad.