Antes de caer en inesperada desgracia, al ser detenido por agentes supereficientes (que sólo se ven en las películas de acción) a bordo de un avión con destino a Francia, acusado de presuntos delitos sexuales cometidos en territorio norteamericano en contra de una indefensa camarera inmigrante, Dominique Strauss-Kahn en su calidad de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), recomendó que dado el endeudamiento de los Estados Unidos y su evidente tendencia a la incapacidad de pago en el corto plazo, lo aconsejable consistía en considerar una salida ante la agonía del patrón dólar.

Agotamiento del modelo y fin del imperio

Ante esa disyuntiva, que implica “desdolarizar” a la economía mundial y con ello acabar prácticamente con la hegemonía norteamericana en el ámbito financiero del planeta, el presidente Barack Obama (que aspira a un segundo mandato) decidió apostarle al alza del techo del endeudamiento como mejor salida. Hoy su postura se ve favorecida con la llegada de Christine Lagarde al FMI por ser más partidaria del statuo quo ante el endeudamiento del imperio del Tío Sam.

Con una deuda de 14 billones de dólares, equivalente al 98% de su Producto Interno Bruto (PIB), Estados Unidos se encuentra al borde de la bancarrota y con eso el futuro inmediato de la economía mundial también.

En el supuesto de que Republicanos y Demócratas se pongan de acuerdo para subir los topes de la deuda norteamericana, como es de pensarse en términos lógicos, Obama podrá seguir pagando los bonos del tesoro y del gobierno, pero el riesgo del colapso por la crisis económica permanecerá.

El endeudamiento del imperio norteamericano comenzó a subir de manera acelerada en la pasada década por los grandes costos de las sucesivas intervenciones militares hasta llegar a un monto tal donde sólo el congreso puede subir el techo de la deuda y así dar luz verde al Banco Central para imprimir más dólares.

Más presiones para Obama

Con un valor de 1.15 billones de dólares, China es el mayor tenedor mundial de bonos del Tesoro estadounidense. Esta cifra corresponde a una tercera parte del total de las reservas internacionales del gigante asiático, que se elevan a 3.2 billones de billetes verdes.

Un día después de que la agencia Moody’s anunciara la posibilidad de rebajar la calificación de la deuda estadounidense, que a pesar de todo se mantiene en AAA (la más alta), posición que la agencia china calificadora de riesgos Dagong también comparte, el gobierno de Beijing ha reiterado su llamado a los Estados Unidos (ya hecho durante los últimos meses) para que Obama tome las medidas pertinentes para reducir la deuda.

Atendiendo a las tendencias que muestran una desaceleración del crecimiento de la economía norteamericana, al peso del endeudamiento público de esa potencia en declive y a la incertidumbre que propicia la falta de entendimiento entre Demócratas y Republicanos para acordar un nuevo techo de endeudamiento en esa economía, ambas agencias cuestionan la capacidad de Estados Unidos para cubrir a los inversionistas los pagos a vencerse por las compras de deuda pública.

China anuncia su apoyo a la Eurozona

Ante la crisis de la deuda en Europa complicada por los ataques especulativos y las advertencias no favorables a la reducción del riesgo crediticio por las agencias calificadoras, el viceprimer ministro chino, Wang Qishan, declaró su respaldo a los esfuerzos que realiza la Unión Europea en apoyo de los países miembros con problemas de sobreendeudamiento. “Son esfuerzos que tarde o temprano provocarán el efecto deseado”, enfatizó.

Con esa disposición al rescate el fondo gubernamental China Investment Corporation tiene recursos suficientes para ganar la batalla especulativa que encabeza Pacific Investment Management Company (PIMCO, el mayor fondo de inversión mundial en renta fija, con sede en Newport Beach, California) que el lunes 18 de julio propuso dejar quebrar a Grecia, Portugal e Irlanda como “cortafuegos” para España e Italia.

La nueva potencia asiática ha sido la gran financista de la todavía primera economía del mundo globalizado, pero ante las debilidades estructurales que acusa Norteamérica el gobierno chino ha optado por ampliar sus inversiones en deuda pública de la Unión Europea.

Sin pruebas de solvencia

Aunque Estados Unidos se ahoga con una deuda que debido a los intereses crece a diario, mostrando un proceso continuo de deterioro muy difícil de revertir, los fondos de inversión norteamericanos especulan contra el Euro y las agencias calificadoras de riesgos de la misma nacionalidad se empeñan en quebrantar la unidad de la Unión Europea.

En ese contexto de estratégicas maniobras, no se sabe si políticamente concertadas con los poderes públicos de los Estados Unidos, el linchamiento mediático de Strauss-Kahn levanta sospechas a la luz de su propuesta de reconsiderar el patrón dólar.