Por coexistencia social, los seres humanos viven y necesitan integrarse a una sociedad, también experimentar el interactuar con otras personas, energías y encontrarse en ellas.

Pero, existen momentos en la vida en los cuales solemos cruzarnos con personas que desearíamos no hacerlo nunca más, o puede ser que aquellas personas manejen tan bien la situación, que terminamos enganchándonos sin haberlo pedido.

Noche de mujeres y algo más...

Cuando vas a un bar con tus amigas, de repente ves que, una a una, desaparecen y tú te quedas ahí, hasta que se te acerca aquel hombre destacado y dulce quien te rescata del aburrimiento con un chiste simpático.

El chico cariñoso de esa noche fue el afortunado, no sólo tuviste la mejor noche de sexo casual, sino que resultó un dulce tal que no hace más que llamarte en el día como un enamorado.

De a poco afloran las personalidades reales de cada uno, y comienzan las diferencias que, al principio, se pueden sobrellevar.

¿Somos capaces de hacer cualquier cosa con tal de estar dentro de una relación?

Comienzan después a verse las incesantes diferencias de cada uno y, para salvar la relación, alguien debe ceder en algún punto.

A diario se ven cosas inexplicables, un ejemplo concreto puede ocurrir cuando uno de los dos en la pareja, luego de luchar arduamente por mantenerla viva, se da cuenta que ese fuego que había entre los dos se va apagando lentamente, y no ven alternativa alguna que retornar cada uno a su hogar hasta tanto resolver lo que sucede realmente.

Pasado un tiempo se reencuentran y se convierten en ¿amigos?, no tiene nada de malo ser amigo de tu ex, no existe presión alguna, es la persona que te conoce mejor que nadie, sabe hacerte sentir cómoda cuando estás junto a él.

Según la Dra. Trinidad Aparicio Pérez (psicóloga en infancia y adolescencia en Granada) comenta: "Hay un dicho popular que subscribe que del amor al odio hay un paso, pero que del amor a la amistad media un abismo. Realmente cuando se ha compartido un proyecto de vida en común con otra persona y se ha roto por una u otra razón, es muy difícil conseguir mantener una relación de amistad con esa persona. Continúa: "Uno de los aspectos fundamentales para recuperar la amistad con la ex pareja es darse un margen de tiempo tras la ruptura. Toda ruptura, sea del tipo que sea, supone una crisis personal, pretender establecer una relación de amistad inmediatamente después de una ruptura es un absurdo además de un error, ya que las heridas no están cicatrizadas y las quejas y reproches pueden surgir en cualquier momento".

Lo primero que se pasa por tu cabeza son aquellos viejos recuerdos que van y vienen, una mezcla de emociones que parecen inmanejables, sin saber a donde te llevará esta aventura.

El desafío está cuando se decide tomar el toro por las astas y aventurarse a una relación más calma, de viejos colegas de vida y cama, y simplemente arriesgarse.

¿Hasta dónde soportar?

Ocurre que tu pareja te desafía a hacer cosas por probar si eres capaz de aguantar lo que fuere para llegar a un equilibrio en la relación; por ejemplo, una de ellas se ve en algunos hombres que deciden tomar ciertos estimulantes para rendir mejor en la cama y al llegar al punto del éxtasis, climax, sienten que pueden liberarse totalmente, y solo pueden hacerlo en la cama.

(1) Según el Dr. Adrián Sapetti, autor de "Confesiones íntimas", nos dice al respecto: "se divide en 60 por ciento de hombres y 40 de mujeres. De los hombres, el 25 por ciento tiene menos de 25 años y acude porque “se sienten inseguros ante el acto sexual, tomaron medicamentos pero no lograron la erección, o empezaron a tomar alguna droga por diversión o porque creían que la necesitaban y ahora no pueden dejarla”. De las mujeres, el 70 por ciento consulta por algún problema propio y el 30 restante por alguna cuestión del hombre que tiene al lado o de la pareja”.

Referencia Sapetti: "Es que las disfunciones sexuales van más allá de la falta de erección, y para cada problema hay una solución". Continúa con su explicación: " se vive la era del sexo químico, pero no sólo sexo sino hombres y mujeres químicos. Hay píldoras para la angustia, para la desolación, para cuando se está muy abajo o muy arriba, para dormir... Para los varones hay remedios para la erección, para durar más y para aumentar el deseo. Se viene una vida de cuatro píldoras por día para estar excitado, deseante, erecto y orgásmico”.

Existen ciertas clases de personas que para empatar con su pareja se deja desafiar. A veces se accede por amor y para estar bien con el otro, pero en otros momentos es mejor seguir las reglas propias, lo que marca el propio corazón.

Podemos optar por continuar en la rutina diaria y aportar nuevos juegos que estimulen durante el acto, o probar con las píldoras cada tanto, sin sentir que somos reemplazadas por ellas.

La mente es un teletransportador

Un reto más para aplacar la rutina se ve cuando tu pareja te pide intercambiar roles durante el acto sexual para llegar a una estimulación a pleno; puede sonar a infidelidad inconsciente, pero es un engaño relativo que creamos en nuetra mente, solo son unos minutos que la mente vaga por distintos personajes para estimular la fantasía, una vez finalizado el acto en sí, la pareja sigue siendo la misma, solo que el aporte de distintas cosas durante la relación sexual la hace más intensa.

Conclusión

Hay variadas recetas ilógicas y descolocadas que pueden acontecer para generar un cambio, o para reacomodarnos en nuestro presente, es cuestión de aventurarnos y animarnos a buscarlas y dejarnos llevar para ser más felices en nuestras relaciones.

(1) Fuente: diario El Argentino