En las consultas de sexología acuden muchas personas preocupadas por aparentes problemas sexuales. Estas personas se sienten enormemente angustiadas porque su sexualidad no coincide con lo que cuentan otras personas.

En muchos casos, esas vivencias están muy lejos de ser “disfunciones sexuales”. Simplemente se trata de creencias erróneas o inadecuadas sobre cómo deben ser las relaciones sexuales en pareja.

Creencia 1: “no consigo tener un orgasmo durante el coito”

Son muchas las mujeres que se preocupan por no poder alcanzar el orgasmo durante el coito, creyendo que son raras o que tienen alguna disfunción. En ocasiones, se trata de mujeres que viven su vida sexual con gran satisfacción en el sexo oral o a través de la masturbación.

Este grupo de mujeres se preocupa porque se supone que es en el coito donde tienen que tener el orgasmo. Dicho de otro modo, creen que el coito es lo que más debe hacer disfrutar a una mujer.

Según la anatomía de la mujer, la vagina contiene muy pocas terminaciones nerviosas en sus dos tercios internos, es decir, solo el tercio exterior contiene un número suficiente de terminaciones nerviosas para provocar placer.

El órgano sexual por excelencia de la mujer es el clítoris, que es un órgano eréctil que crece hacia el interior. La estimulación directa del clítoris es la mejor manera de que la mujer consiga el orgasmo. En los gustos de cada una estará la forma en que desea ser estimulada.

También hay mujeres que han aprendido a tener placer en el coito. Esto se produce porque buscan la estimulación indirecta del clítoris durante el coito. Determinadas posturas pueden hacer que el clítoris sea estimulado indirectamente. También hay mujeres que sienten placer cuando el pene choca contra el cuello del útero (a muchas otras, esto les puede molestar).

Además de esto, hay que añadir un componente psicológico al coito. Este proporciona placer porque supone la máxima unión entre el hombre y la mujer, lo cual es emocionalmente estimulante.

Creencia 2: “mi pareja y yo no conseguimos tener el orgasmo a la vez”

El mito del orgasmo simultáneo puede llegar a crear ansiedad durante las relaciones sexuales. La preocupación excesiva por acoplar los ritmos de respuesta sexual, puede hacer que esta misma respuesta se bloquee en cualquiera de sus fases.

Es tremendamente complicado que una pareja consiga el orgasmo a la vez la mayoría de las veces.

Dos personas preocupadas por llegar al orgasmo a la vez, no estarán con la mente en disposición de sentir placer, lo cual resulta imprescindible para tener relaciones sexuales satisfactorias.

No tiene importancia quien llegue antes al orgasmo, ya que la relación sexual puede continuar hasta que el otro termine, o hasta que ambos decidan. Además, el poder vivir el momento en el que la pareja alcanza su grado máximo de placer, también proporciona mucha satisfacción.

Creencia 3: “si tardara más en eyacular, mi pareja tendría un orgasmo”

Esta idea, asumida en este caso por el hombre, viene de la creencia de que la mujer debe conseguir el orgasmo durante el coito. Si la mujer debe tener el orgasmo durante la penetración, el hombre debe proporcionarle tiempo suficiente para que ella llegue al orgasmo.

Si tenemos en cuenta todo lo anterior, hombres y mujeres deben saber que el coito no es la práctica más adecuada para que la mujer consiga su orgasmo.

La predisposición del hombre hacia el placer de ella es mucho más importante que el tiempo que tarda en eyacular. Si el hombre eyacula rápido la relación sexual puede continuar, con sexo oral o estimulación manual, lo cual puede ser favorecedor para la mujer.

La mejor opción es que este tipo de prácticas (sexo oral o estimulación manual) se den antes de la penetración, bien para que la mujer tenga su orgasmo u orgasmos y se sienta satisfecha, con lo cual ya no importará el tiempo que tarde el hombre en eyacular. O bien para que la mujer alcance un grado alto de excitación sexual antes del coito, lo cual favorecerá el placer en dicha práctica.