Cada vez nos lo dicen más, es necesario que cambiemos la mentalidad, una mentalidad demasiado acostumbrada a dos cosas a la hora de buscar empleo: enviar currículos y, después, esperar que suene el teléfono. Sin embargo, y como recuerda Javier Echaleku comentando su experiencia personal, uno ha de ser capaz de «rehacer su vida laboral analizando su propio modelo de negocio personal y reinventándose profesionalmente».

Y es que «los trabajos soñados se crean, no se encuentran», siendo esta una de las ideas principales del bestseller Tu modelo de negocio (Business Model You), de Tim Clark, quien afirma taxativamente que, hoy por hoy, «la gente tendrá que crear su propio empleo» -El País, 27/7/2012-. Muchos quizá piensen que épocas anteriores con elevadas tasas de paro debido a la crisis ya hemos tenido, y que 'ya saldremos de esta'. Sin embargo, esos muchos no parecen tener en cuenta que toda época de crisis exige y ha exigido históricamente nuevos planteamientos, nuevas respuestas, nuevos retos.

«Sociológicamente estamos viviendo una época muy excitante», afirma Alfredo Somalo, Director Cualitativo de IPSOS España. Es evidente que nuevos entornos y nuevas situaciones han creado situaciones de indeterminación que reclaman nuevos modelos de negocio y, también, nuevos modos de crear puestos de trabajo.

Para ello hay que tener capacidad de visión. Por ejemplo, ¿a qué estar sentado esperando a que el empleo llame a la puerta cuando nosotros mismos podemos apoyar los proyectos iniciados por otros para crear el nuestro? Se trata de amplitud de miras y de astucia emprendedora. A partir de aquí se inicia un modelo de negocio personal. Qué queremos hacer, qué podemos aportar y elaborar un plan para lograrlo son los tres peldaños fundamentales a la hora de comenzar, recuerda Tim Clark, porque ¿cómo es posible que las empresas elaboren un plan para generar ingresos y eso mismo no lo hagamos cada uno de nosotros? «La época de los salarios altos y el pleno empleo se ha acabado. Hay que cambiar de mentalidad», sostiene Clark nuevamente.

Un ejemplo es el de internet: no tiene límites y es cada vez más global. Tener una visión de mucha amplitud para comprender los cambios que vivimos para prever el futuro es cuestión de vida o muerte. El e-commerce y el social commerce proyectan ya una larga sombra -sombra benigna- a cuyo amparo muchos habrán de acogerse. Son dos ejemplos de por qué hay que subirse al tren del cambio, desde luego, sin olvidar el potencial nunca agotado del network marketing, muy vinculado hoy -y cada vez más- a las redes sociales, tal y como demuestra un estudio acerca de la plataforma LinkedIn. De hecho, dedicar tiempo al networking on-line y offline es una de las tareas más ventajosas para crear una buena red profesional, mantenerla y hacerla crecer. Desde LinkedIn, respecto al networking on line sobre nuestro perfil personal, afirman que 9 minutos al día es lo que necesitamos para crecer profesionalmente. Interesante ¿no?

En resumen: en un mundo en el que las propias redes sociales están catapultando la figura del usuario como creador y productor de contenidos, esta misma dinámica ha de aplicarse igualmente a la hora de crear la propia tarea o a mejorar y ampliar las expectativas dentro de la actividad que ya estemos realizando. Existen modelos de negocio que, apoyándose en las nuevas tendencias, pueden crear y crearán los puestos de empleo que necesitamos, pero que nunca se crearán sin la nueva capacidad de emprendedor que hoy se exige al individuo.